Abejaruco europeo (Merops apiaster)

Desde hace unas semanas, en los alrededores del centro El Campillo, ya se puede escuchar un característico reclamo ¡son los abejarucos que lo emiten constantemente mientras vuelan! Se trata de un ave estival que cada primavera regresa de su lugar de invernada, África. Lo podemos encontrar por toda la Península excepto en el norte. Con suerte, podremos verlo descansar posado en la rama de un árbol y casi nunca en el suelo, pero lo más habitual es verlo realizando su vuelo acrobático.

Su longitud es de apenas 30 cm, sin embargo, es una de las aves más vistosas debido a su exótico colorido. Posee tonos rojizos, amarillos y verdes en sus partes dorsales, azul verdoso en zonas inferiores y ojos rojos. Muy llamativo también su cuello amarillo delimitado por un “collar” y un antifaz negros. El dorso de los machos es más oscuro y brillante, las alas y el obispillo de las hembras es más verdoso y los jóvenes tienen el iris marrón y con la línea negra del cuello poco definida.

Posee un pico largo, fino y algo curvado que utiliza para capturar en vuelo abejas y otros insectos de gran tamaño como avispas o libélulas, siendo inmunes a las picaduras, aunque a veces les quita el aguijón rozándolos contra un tronco o una roca antes de engullirlos.

Fuente: Pixabay

Puede criar tanto de forma aislada, como en grandes colonias. En el Parque Regional del Sureste aprovecha los taludes del bosque de ribera, humedales y cortados para excavar túneles de hasta dos metros para nidificar. Con un agujero circular de entrada y al fondo un ensanchamiento, el túnel es siempre recto y permite la visión del exterior. Lo suelen construir entre la hembra y el macho en unas dos semanas, utilizan el pico y las patas para sacar tierra, la parte de la punta del pico que se les desgasta durante los trabajos de excavación vuelve a crecer posteriormente. En ocasiones hacen varios nidos como estrategia para distraer a los depredadores, como pueden ser zorros o culebras.

Tienen una única puesta al año con entre 4 y 7 huevos incubados por los dos progenitores durante aproximadamente 20 días. Los pollos suelen nacer con una diferencia de edad igual al retardo en la puesta de cada huevo. Por este motivo, se da una estrategia típica de rapaces que consiste en que los pollos nacidos antes, más grandes, se impones a sus hermanos a la hora de recibir el alimento. Esto supone que su supervivencia esté muy condicionada por la abundancia de alimento

Aunque no es una especie amenazada, el paulatino descenso en las poblaciones de abejas y otros insectos supone un factor preocupante, entre otras cosas, debido al uso de pesticidas en la agricultura. Además, a veces son perseguidos por los apicultores, que no están muy conformes con los hábitos alimenticios del abejaruco.

Por otro lado, su conservación está muy condicionada a la presencia de lugares adecuados para nidificar, por lo que podríamos decir que se ha beneficiado de la construcción de edificios y carreteras, puesto que las graveras y terrenos excavados le facilitan más bancos artificiales de arena de los que encontraría en la naturaleza para criar. Esto también genera inconvenientes, ya que se están perdiendo grandes colonias, debido a las molestias ocasionadas por la expansión urbanística y el turismo.

Fuentes:

Avutarda (Otis tarda)

Tal y como ya os contamos en una de las entradas en nuestro blog, en el Parque Regional del Sureste podemos, con un poquito de suerte, observar al ave voladora más pesada: la avutarda (Otis tarda). Un ave inconfundible, tanto por su gran tamaño (el macho, más grande que la hembra, puede llegar a pesar 20 kg), como por su plumaje con tonos pardos, rojizos y dorados que tanto el macho como la hembra poseen (siendo el plumaje de las hembras algo más apagado).

Avutarda común (Otis tarda). Fuente: seo.org

Su hábitat está ligado a las extensas llanuras cerealistas y grandes campos de labor, zonas desarboladas, llanas y dedicadas al cultivo de cereales de secano. Por eso en el Parque Regional del Sureste la podemos observar, por ejemplo, en las estepas cerealistas de Pinto.

Su alimentación depende de la estación del año en la que se encuentren. En primavera y verano consumen grandes cantidades de insectos (saltamontes, grillos…) acompañando la dieta de brotes y semillas. En otoño e invierno se alimentan generalmente de leguminosas y de manera puntual pueden comer algún pequeño vertebrado, tales como lagartijas o roedores.

La búsqueda de la pareja idónea para llevar a cabo la reproducción es un aspecto fundamental, es por ello que las aves llevan a cabo diferentes estrategias de reproducción.

En el caso de las avutardas, el sistema de reproducción se denomina “lek agregado”, esto significa que los machos eligen un territorio idóneo para agruparse y estar disponibles y visibles para que las hembras seleccionen al macho idóneo y copular con él. Para ser seleccionados, los machos desarrollan unas plumas duras y tiesas que salen de su mandíbula inferior llamados “barbones” y emiten algunas vocalizaciones.

https://youtu.be/gxBMxVsyo8s

Una vez realizada la cópula, es la hembra la que se encarga de incubar y criar a los pollos, mientras los machos se despreocupan del cuidado de las crías. Para ello, preparan un sencillo y poco desarrollado nido en el que ponen hasta 3 huevos que estarán incubados durante 3 ó 4 semanas hasta que eclosionan naciendo unos pollos que son capaces de desplazarse junto a su madre en busca de alimento nada más nacer.

  • Panel de divulgación del C.E.A. El Campillo.
  • Panel de divulgación del C.E.A. El Campillo.

Además de estar incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, está catalogada como “Vulnerable” tanto en el Libro Rojo de las aves de España, como por la UICN. Esto es debido a su bajo éxito reproductor y a los efectos negativos derivados de las constantes molestias humanas: la colisión contra tendidos eléctricos, la caza furtiva de machos en primavera, los accidentes contra alambradas y la depredación a cargo de perros asilvestrados.

Sin embargo, su principal problema en la actualidad es la pérdida de hábitat como consecuencia de la intensificación agrícola, la simplificación del paisaje y la proliferación de infraestructuras y urbanizaciones, lo que provoca la desaparición de los lugares de reproducción, una disminución en la disponibilidad de alimento y una menor productividad.

Fuentes consultadas:

https://www.mncn.csic.es/es/comunicacion/blog/leks-de-avutarda-el-dificil-equilibrio-entre-atraer-hembras-y-protegerse-frente

Gaviotas en el Campillo

Son muchos los visitantes que se sorprenden cuando caminando por la senda, divisan una gran mancha de puntos blancos y grises en el centro de la laguna. Y son muchos también los que se acercan preguntando qué son y la respuesta es desconcertante… son ni más ni menos que gaviotas. 

Juveniles de gaviotas en Galicia.

Históricamente las gaviotas son aves principalmente marinas, pero en los últimos años han ido colonizando nuevos territorios hasta llegar a Madrid. En El Campillo hemos identificado varias especies de gaviota, las más abundantes son reidora y sombría y en menor medida patiamarilla y tridáctila.

La primeras en cambiar la costa por el interior fueron las gaviotas reidoras. Son aves de pequeño tamaño, comparadas con el resto de las de su especie,  de color gris en la parte dorsal y blanca en la parte ventral, con una mancha de color marrón oscuro en la cabeza durante la época reproductora, la cual queda reducida a una pequeña mancha auricular el resto del año.

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus). Fuente SEO/BirdLife

Más tarde aparecieron gaviotas sombrías, las cuales gracias a su versatilidad y capacidad de adaptación, han conseguido conquistar buena parte del territorio que antes dominaban las gaviotas reidoras. Son de tamaño considerablemente más grande que las demás y son de color blanco con el dorso en gris oscuro. Destacan sus patas, pico e iris que son de color amarillo brillante y además presentan un anillo ocular rojo muy característico.

Gaviota sombría (Larus fuscus). Fuente SEO/BirdLife

Ambas especies son coloniales y es frecuente verlas formando grandes grupos cerca de lugares donde abunde el alimento, tales como humedales y vertederos. En el caso de las sombrías suelen invadir colonias de otras especies de gaviotas y robarles los huevos y los pollos.

¿Pero por qué aparecieron estas aves en Madrid? Normalmente las poblaciones migran desde sus zonas de cría en Europa hasta nuestro país, y cada vez son más las que eligen las zonas interiores donde obtienen comida regularmente. En las últimas dos décadas, en Madrid, se han llegado a superar los cien mil individuos en los meses de invierno.

Una bandada de gaviotas en un tramo del río Manzanares a su paso por Madrid. (Foto: Kike Rincón)

El principal motivo de su llegada a la capital es la gran capacidad que tienen para adaptarse y aprovechar las ventajas que les ofrecen los vertederos de residuos que se sitúan cerca de las grandes ciudades. Otra de las razones parece estar en la renaturalización del río Manzanares, estas aves se posan en el río a descansar y usan su cauce como vía que conecta sus zonas de alimentación diarias en el sur y sureste de Madrid, como es el caso del Parque Regional del Sureste, y los principales dormideros del norte, como son los embalses de Guadalix y Santillana.

Como ocurría en el caso de las cigüeñas blancas, la mayoría de las que vemos en la capital son poblaciones invernantes que no crían aquí, pero también hay una parte de la población joven que decide quedarse y pasar el resto del año en los humedales y ríos de la capital.

Fuentes:

Aves de España. Eduardo de Juana y Juan M. Varela.

Seo/BirdLife

https://www.larazon.es/madrid/20200203/7qs5rlwiwfg5bki26ovpqt5z54.html

https://www.madridiario.es/440884/fauna-aves-renaturalizacion-manzanares

Migraciones: grandes viajes para la supervivencia

Hay varios momentos a lo largo del año en los que, si nos paramos a mirar, veremos enormes bandos de aves surcando los cielos de El Campillo en una dirección determinada. Si estos bandos están realizando un viaje periódico entre distintas zonas, están realizando un viaje llamado migración. Los motivos por los que se realiza este viaje pueden ser varios: búsqueda de comida, encontrar un lugar para criar, evitar temperaturas muy bajas…

Grupo de grullas (Grus grus) sobrevolando la laguna de El Campillo durante su migración.

Puede parecer un viaje simple y sin importancia pero no lo es, sino que es un viaje vital para su supervivencia y que a la vez pone en juego su vida. ¿Por qué? Antes de comenzar este gran viaje hay que asegurarse de tener las reservas energéticas necesarias para su realización y estar bien preparados, para ello en algunos casos se producen cambios físicos (aumento de los músculos) y fisiológicos en el animal (los peces que cambian de agua dulce a salada aumentan su tolerancia a la sal).

Además, durante el viaje, el animal no solo va a encontrarse con inclemencias climáticas desfavorables, sino que también se expone a depredadores (más al final del viaje cuando las reservas energéticas escasean) y, en algunos casos, durante el viaje atraviesa grandes desiertos y océanos sin sitios donde protegerse o alimentarse.

¿Qué provoca la migración? Un cambio en la duración de los días, el incremento de hormonas reproductoras, la inquietud creciente y su ritmo innato son algunos de los factores que desencadenan la migración.

 

El cambio de color en las hojas de los bosques caducifolios marca la estación otoñal.

Pero… ¿cómo se orientan? Los animales que migran usan diferentes indicadores para navegar. Entre ellos se encuentran: el campo magnético terrestre, el sol, las estrellas, las cadenas montañosas, las líneas de costa e incluso los olores. Pero la verdadera navegación se basa en un mapa mental para determinar la posición con respecto a su destino. Y, por supuesto, en una información innata, ya que hay especies en las que los adultos migran primero y los juveniles parten después llegando al mismo lugar de manera independiente sin haber realizado antes la migración.

 

Garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) durante su estancia en la laguna de El Campillo.

Aunque existen muchos tipos de migraciones podemos hacer una clasificación según diferentes criterios. Si nos basamos en la dirección del movimiento que hacen, tenemos tres tipos de migraciones diferentes. Por un lado estaría la migración latitudinal, es decir, la migración mediante la cual los animales se mueven en el eje norte-sur cambiando de latitud. Por otro, tendríamos la migración que se realiza en el eje este-oeste, la migración longitudinal (ya que el animal cambia de longitud). Esta generalmente se realiza entre interiores de los continentes y zonas costeras. Y por último, tendríamos la migración altitudinal, seguramente la menos conocida. Esta migración la realizan animales que viven en zonas montañosas y se mueven de una altitud a otra dentro de la montaña (mas arriba o mas abajo) a lo largo del año. 

Muchos petirrojos (Erithacus rubecula) viajan desde el centro y norte de Europa para invernar aquí.

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Una de las aves que podemos observar por los campos cada vez que salimos a caminar por el Parque Regional del Sureste es la tan conocida perdiz (Alectoris rufa). Fue nombrada por el naturalista Linneo al cual le llamó la atención su fuerte color rojo de las patas, pico y contorno de los ojos, por este motivo la denominó rufa, que procede del latín rufus y significa que tiene el pelo rojo. Es un ave galliforme de la familia de los faisánidos (Phasianidae).

La perdiz es un ave de tamaño medio, reacia a volar, por lo que la mayoría de las veces la verás cruzando algún sendero caminando. Tanto el macho como la hembra son muy similares, aunque se les puede distinguir por el tamaño de la cabeza, siendo la cabeza del macho ligeramente mayor a la de la hembra. Su vientre es anaranjado y sus flancos son característicos por su lineas blancas, marrones, negras y grises. Cuando vuela lo hace de forma rápida y directa.

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Es una especie mediterránea por lo que la podemos encontrar en toda la Península Ibérica, Francia, noroeste de Italia y algunas Islas del Mediterráneo. Bien distribuida por España, la podemos encontrar en la mayor parte del territorio exceptuando las zonas altas o de montaña, a partir de los 1.700 metros de altitud.

Podemos verla durante todo el año. Ocupa gran variedad de hábitats aunque prefiere campos abiertos con arbolado disperso (cultivos, matorrales, dehesas…). Principalmente come semillas, hojas, raíces y de vez en cuando artrópodos. Los pollos, en sus primeros días, se alimentan de insectos.

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Mapa de distribución. Fuente: http://www.seo.org

Esta especie, forma sus parejas entre febrero y marzo. Sus nidos se encuentran en el suelo, en pequeñas depresiones que acolcha con plumas y hierbas. En los meses de abril, principios de mayo, esta ave realiza la puesta. La hembra deposita entre 7 y 20 huevos de color crema con manchas de color rojizo y los incuba durante 23 días aproximadamente. El número de huevos en cada puesta es tan elevado debido a su vulnerabilidad, ya que es una especie con gran número de predadores.

Habitualmente realiza una única puesta, pero si realiza dos puestas, esta segunda, es incubada por el macho. Los pollos son nidífugos, abandonan el nido nada más nacer y a los 10 días ya son capaces de realizar sus primeros vuelos.

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Pollo de perdiz. Fuente: http://www.flickr.com

Fuentes consultadas:

https://www.seo.org/ave/perdiz-roja/

https://www.trofeocaza.com/caza-menor/fichas-de-especies/perdiz-roja/

“Aves de España” Eduardo de Juana, Juan M. Varela (Ed. Lynx).

Mochuelo europeo (Athene noctua)

Una de las aves rapaces con hábitos nocturnos que podemos ver por el Parque Regional del Sureste es el Mochuelo europeo (Athene noctua). Es una de las más abundantes y más fácil de ver durante todo el año. Como la mayoría de las rapaces nocturnas, pertenece a la familia Strigidae que se caracterizan por sus picos con forma de gancho, por tener garras, los ojos muy grandes y plumajes crípticos.

El mochuelo europeo o común, es de tamaño pequeño, mide unos 23 centímetros aproximadamente y su aspecto es redondeado. Su plumaje es de color pardo-grisáceo con manchas blancas, no tiene “orejas” y sus ojos son amarillos. Tanto sus alas como su cola son cortas y un poco redondeadas. Su hábitat es variado aunque prefiere zonas abiertas, normalmente lo podemos observar posado en postes o cercados. Evita bosques y zonas montañosas.

Mochuelo

Típica estampa del mochuelo posado en un poste.

Vive en pareja y pasa toda su vida en el área de cría, en el mismo nido. También puede ocupar huecos en taludes, árboles, tejados o también en bosques de ribera. En los meses de marzo y abril podemos escuchar su reclamo, ya que en esta época está en celo. Entre finales de abril y mayo es cuando realiza la puesta. Mientras la hembra está incubando, el macho se encarga de buscar alimento. Incuba durante 25-30 días y puede depositar de 2 a 5 huevos. Pasados unos 35 días los pollos ya son capaces de volar aunque seguirán requiriendo el aporte de alimento por parte de sus padres. Su alimentación varía en función de la disponibilidad de alimento. En las zonas más al sur se alimenta de insectos (grillos, escarabajos, lombrices…) y en las zonas de mayor latitud se alimenta de animales como roedores.

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Es una especie adaptable y generalista y aunque no le afectan tanto los cambios, en los últimos años el número de individuos ha descendido. Es por esto por lo que en 2012 Brinzal (Centro de Recuperación de Rapaces Nocturnas), creó el proyecto “Un mochuelo en cada olivo”, donde su principal objetivo es mejorar el número de las poblaciones de mochuelo.

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Nuestro centro colabora con Brinzal y, de vez en cuando, tenemos la suerte y el privilegio de realizar alguna suelta de animales recuperados en su centro en los alrededores del Campillo. Si estás interesado y no te la quieres perder… ¡consulta nuestra programación para apuntarte!

Fuentes:

www.seo.org

www.brinzal.org

www.faunaiberica.org

Autillo Europeo (Otus scops)

Si eres visitante habitual de nuestro centro, seguramente recuerdes que hace aproximadamente un año tuvimos en nuestro mirador la exposición temporal “El Maravilloso Mundo de las Rapaces Nocturnas” en colaboración con el Centro de Recuperación de Rapaces Nocturnas BRINZAL. En ella pudiste observar, entre otras recreaciones, la de un ave rapaz de apenas 20 cm de longitud y 50 cm de envergadura, dimensiones que la convierten en el ave rapaz más pequeña de España: el autillo.

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Reconstrucción de un autillo, parte de la exposición de Brinzal.

Este pequeño búho se caracteriza por su plumaje en tonos grises y pardos que, junto a sus patrones de líneas y franjas, les permite pasar totalmente inadvertidos sobre las ramas de los árboles. Sin embargo su potente camuflaje no les sirve de mucho cuando los machos emiten su reclamo, que suena como una flauta, y que repiten de forma regular en intervalos de 2 segundos. Como la mayoría de rapaces, el autillo presenta unos grandes ojos de color amarillo brillante como adaptación a la vida nocturna. Además presenta unos penachos de plumas de color marrón grisáceo en la cabeza a modo de “falsa oreja” muy representativos.

Habitan principalmente en zonas abiertas donde puedan cazar con facilidad y zonas arboladas no muy densas, tales como sotos fluviales, jardines y parques, olivares y también en bosques de fronda, cercanos a las poblaciones, con árboles de troncos huecos. En la Península Ibérica y Baleares los ejemplares pertenecen a la subespecie mallorcae, la mayoría de los cuales migran hacia zonas africanas en invierno y vuelven sobre marzo para criar.

Insectívoros de hábitos nocturnos, suelen cazar desde posaderos capturando a sus presas en el suelo. Su alimento principal son invertebrados grandes (grillos, saltamontes, polillas, etc.) aunque en ocasiones pueden cazar pequeños roedores, pájaros, reptiles y anfibios, lo que le convierte en un gran aliado para el control de plagas en campos de cultivo.  

Los autillos se emparejan de por vida y anidan en agujeros de árboles. Las puestas son de 3 a 6 huevos, e incluso a veces pueden hacer varias. La hembra es la que incuba los huevos y los protege durante 24 días. Cuando nacen, los autillos presentan un plumaje que se denomina primer plumón de color blanco, según van creciendo van cambiando al plumaje definitivo, que se renueva anualmente, pasando por el plumaje lanoso de transición.

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Ejemplar de Autillo europeo liberado en colaboración con BRINZAL

Es una especie muy sensible a la transformación del paisaje donde reside, siendo la pérdida de hábitat y de presas las principales amenazas para esta especie. Además, la destrucción de sus nidos o los atropellos afectan a las poblaciones, de ahí que aunque la especie no está amenazada, sí está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Es por eso que cuidar y restaurar los paisajes y las zonas de bosque degradadas donde suelen habitar estos pájaros es fundamental para proteger a este curioso y escurridizo ave. 

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Otra manera que tenemos de cuidar del autillo es colaborar con alguna entidad que trabaje directamente en su conservación. Nosotros nos enamoramos del autillo durante  una actividad de liberación de tres individuos que realizamos en los alrededores de nuestro centro junto con Brinzal y durante la cual descubrimos la posibilidad de apadrinar individuos (de autillo u otras especies de rapaces nocturnas) que recuperan en su centro para poder liberarlas posteriormente. Y eso es lo que hemos hecho: ¡hemos apadrinado un autillo! Tras su recuperación, como madrina o padrino, serás el encargado de liberar el individuo de la especie elegida. En nuestro caso, hemos decidido apadrinar un individuo irrecuperable os presentamos a…

¡¡Capitán Scops!!

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Y tú, ¿te animas a apadrinar un autillo para ayudar a la especie? 

 

Fuentes:

Nuevos hogares para las aves del CEA El Campillo

Por segundo año consecutivo, en el Centro de Educación Ambiental El Campillo hemos realizado un taller de cajas nido dentro de nuestra Programación de fin de semana. Lo que pretendemos con este taller, es dar a conocer la importancia que tiene hoy en día proporcionar a las aves nuevos lugares para la cría y refugio.

Hay muchas razones por las que colocar una caja nido. La principal es la falta de sitios adecuados para construir el nido en las zonas más humanizadas o afectadas por las actividades humanas como en parques y jardines; en las nuevas construcciones cada vez con menos huecos que las tradicionales; en repoblaciones y explotaciones forestales con árboles muy jóvenes o donde se eliminan los ejemplares viejos y con huecos; en áreas incendiadas y pastizales abandonados, etc.

Herrerillo

Otra de las finalidades del taller es aprender a construir en familia las cajas nido para después colocarlas en el recinto del centro y hacer un seguimiento de las mismas. La fecha escogida para realizarlo no es aleatoria, en ambas ocasiones ha sido entre enero y febrero, ya que en general, lo ideal es tener instaladas las cajas nido antes de que comience la época de cría en primavera, siendo buen momento para colocarlas al final del invierno, febrero-marzo.

Cajas nido

Cajas nido construidas por nuestros participantes al último taller.

Existen diferentes maneras de proceder y distintos diseños dependiendo de la especie, ya que cada una necesita unas características y unas dimensiones específicas. En nuestro caso, hemos elegido cajas nido para ayudar a las pequeñas aves del Parque Regional del Sureste, como los herrerillos, carboneros, mitos o mosquiteros.

El taller comienza con una pequeña explicación sobre las pautas a tener en cuenta a la hora de construir una caja nido, los materiales recomendados, los pasos a seguir durante el montaje, dónde y cómo colocarlas, la mejor forma de hacer una observación respetuosa, y consejos de seguimiento y mantenimiento de las mismas.

En el taller del año pasado construimos 6 cajas, ¡y en todas tuvimos inquilinos!. Las colocamos a finales de febrero y las recogimos a principios de octubre para realizar la limpieza y mantenimiento correspondiente, fue entonces cuando salimos de dudas y comprobamos que en todas habían construido un nido.

Si te animas a colocar una en tu jardín, puedes convertirte en arquitecto, ingeniero y carpintero por un día y hacerla desde el principio a partir de un único listón de madera. Otra opción (esta más sencilla) es adquirir una caja nido preparada ya con las piezas cortadas, con los agujeros hechos para los clavos o tornillos y con instrucciones para montarla fácilmente.

Nidos

¡No te desanimes si en la primera época de cría no han anidado, seguro que con un poco de paciencia lo harán! También puedes colocar comederos y bebederos cerca para facilitarles alimento, en nuestro taller de comederos tienes algunos ejemplos para hacerlos tú  mismo.

Terminamos dando de nuevo las gracias a todos los participantes, y os recordamos que todo el que venga a visitarnos podrá buscar las cajas nido que ya están colgadas por el recinto del centro. Además, te iremos informando de las novedades en nuestras redes sociales, ¡síguenos!.

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)

1Muchas de las personas que vienen al Parque Regional del Sureste en invierno se sorprenden al ver a esta ave marina sobrevolando alguna de las lagunas en pleno centro de la península. Estas grandes aves pescadoras poseen un plumaje oscuro y puede recordar a un pato grande. Son excelentes nadadoras y buceadoras, y cuando se las ve posadas suelen estar con las alas abiertas para secar sus plumas. Su vuelo es pesado con el cuello ligeramente encogido.

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De adultos su plumaje es negro con destellos metálicos y azules. En primavera, durante la época reproductora, la garganta se torna blanca y también le aparecen manchas blancas por el cuerpo y la cabeza. Su pico es grueso y termina en forma de gancho, con una mancha amarilla alrededor que le llega hasta el ojo. Los juveniles suelen ser pardos y con las partes ventrales blancas.

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El cormorán se alimenta de peces que captura bajo el agua sumergiéndose e impulsándose con sus poderosas patas. La pesca suele ser cooperativa y la suelen realizar entre varios ejemplares. Por eso es muy común verlo nadando en las lagunas durante el invierno y cuando sale del agua se posa en árboles o rocas. Suele anidar en los árboles, aunque también anida en acantilados. Habita tanto embalses como grandes ríos,  lagunas, estuarios, deltas, albuferas… En el parque forma grandes dormideros o posaderos en árboles cerca del agua.

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Durante la época de cría, de abril a mayo, crea voluminosos nidos hechos con ramas en los que deposita entre 3 y 4 huevos. Los cormoranes que invernan en el parque migran hacia la costa antes de la temporada reproductora, aunque ya hemos podido comprobar que algunos individuos se quedan a pasar todo el año. Los que no se quedan, regresan en verano a zonas del norte de Europa, como las islas Británicas, Países Bajos o Dinamarca.

Otra ave marina muy similar es el cormorán moñudo, más pequeña y esbelta que se distingue fácilmente del cormorán grande porque que en la época de cortejo desarrolla una pequeña cresta en la frente. Además, la distribución del moñudo se reduce a la costa y no se encuentra en el interior como el grande. Así que al venir a pasear por el parque no hay duda, al que vas a encontrar es al cormorán grande.

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BIBLIOGRAFÍA:

  • Guia de la naturaleza en el Parque Regional del Sureste. Grupo Naumanni.
  • Guía de aves de SEO/Birdlife.

Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)

Con la finalización del verano los carrizos de nuestra Laguna Campillo se llenan al atardecer de Garcillas bueyeras (Bubulcus ibis). Esta pequeña garza es la menos acuática y es especialista en acompañar a grandes animales para picar los insectos que levantan del suelo, por eso la vemos de manera frecuente junto a vacas, bueyes, ovejas…De ahí el nombre de “bueyera”.

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Fuente: SEO/Birdlife

Esta ave se reconoce por su característico color blanco, casi sin diferencias entre la hembra y el macho. Tiene el cuello, las patas y el pico cortos y son de color anaranjado intenso. Cuando el individuo adulto se encuentra en época nupcial, se pueden apreciar tonos anaranjados y ocres en el píleo, la nuca, el pecho y la espalda. En vuelo es muy blanca y tiene la forma compacta de las garzas. Utiliza como dormideros grandes árboles cercanos a los ríos e incluso carrizales.

 

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Esta ave es residente en la península ibérica, aunque puede realizar grandes desplazamientos en torno a las colonias de cría. Es una experta en colonizar nuevos territorios, ya que en los últimos años su área de cría se ha extendido. La subespecie que habita en nuestro país es ibis, con distribución africana, europea y americana.

La garcilla bueyera es poco exigente en cuanto a su alimentación ya que se adapta a lo que dispone, aunque en su dieta predominan los insectos como saltamontes, langostas, chicharras, libélulas… Puede comer también pequeñas lagartijas, anfibios y micromamíferos. Es frecuente verlas en vertederos, junto a los tractores cuando aran o junto a ganado bovino.

En época de reproducción se puede juntar con otras garzas o cigüeñas. Sus colonias de cría pueden estar formadas por miles de parejas. Ubica sus nidos en árboles en la vegetación más próxima al agua o incluso alejadas de las masas de agua. Realizan la puesta entre mayo y finales de junio, que puede variar de 3 a 9 huevos, siendo lo más común 4 huevos. Tanto el macho como la hembra son los encargados de incubar los huevos. Una vez pasados los 20 días ya se puede ver a los pollos por las ramas cercanas al nido.

Si aún no las conoces, puedes acercarte a nuestra Laguna Campillo coger tus prismáticos y…¡A disfrutar!

 

Fuentes consultadas:

  • https://www.seo.org/ave/garcilla-bueyera/
  • Guía de bolsillo. Aves. Autores: Jonathan Elphic; John Woodward
  • Aves de España. Descubrir la naturaleza. Autores: Eduardo de Juana; Juan M.Varela. SEO Birdlife.