Centro de Educación Ambiental Huerto del Retiro

Muchas veces es difícil imaginar que pueda existir un centro de educación ambiental en pleno centro de una gran ciudad, pero por suerte Madrid es una de las capitales más verdes de Europa y cuenta con numerosos parques y jardines entre sus calles más emblemáticas. Uno de los más valorados por su extensión, belleza y potencial botánico es, sin duda, el Parque del Retiro.

 

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Parque de El Retiro

 

Situado entre las calles Alcalá, Alfonso XII, O’Donell y Menéndez Pelayo, cuenta con aproximadamente 118 hectáreas en las que se reparten multitud de enclaves de interés. Uno de ellos, sin duda, es el Centro de Información y Educación Ambiental ‘El Huerto del Retiro’. Se llama así precisamente porque es un huerto que pertenece a la Red Municipal de Huertos Escolares, además de ser el apoyo principal de la iniciativa municipal de la Red de Huertos Urbanos de Madrid.

Entre sus instalaciones se cuentan: un edificio de techo acristalado que hace las veces de recepción al público, espacio de taller y sala para exposiciones temporales, un salón de actos, y por supuesto, una considerable extensión exterior en la que se trabajan varios tipos de plantaciones.

 

Cuentan con un espacio para realizar actividades para niños, otro destinado al empleo de la horticultura como terapia para personas con problemas de adicción, otro más para la realización de cursos de jardinería anuales, además de muchos ejemplos de cultivos en recipientes para que los visitantes pueda aprender múltiples formas de aprovechar el espacio para plantar en casa.

 

A nivel de sostenibilidad y gestión de residuos, cuentan también con algunas soluciones muy didácticas. A parte de la vermicompostera, utilizan también un sistema de compostaje tradicional en colaboración con la red de mantenimiento de Parques y Jardines de Madrid. Los desechos de poda y las hojas secas que se recogen del Retiro se acondicionan en una planta de tratamiento de residuos vegetales y son devueltos al parque para que puedan ser aprovechados en el huerto. Además, mediante un acuerdo con el cuerpo de Policía Nacional, aprovechan también los excrementos de las caballerizas que se sitúan justo detrás del huerto.

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Compostaje tradicional

 

Sin embargo, las estrellas de la gestión de residuos del centro, sin duda son las gallinas. Los ejemplares de gallina negra castellana que viven en el huerto tienen acceso a las pilas de compost y con sus picos airean el material y aceleran su descomposición, además de abonar ellas mismas con sus propios excrementos. A parte, se alimentan de los excedentes del huerto, por lo que sus huevos son completamente ecológicos y ayudan a gestionar los residuos sobrantes. Además, a los más peques les encantan.

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Ejemplares de gallina negra castellana

Pero si no os llama la atención el mundo de la jardinería, siempre tendréis otras muchas actividades a las que apuntaros en este centro. Cada semana se organizan itinerarios guiados por el Parque en los que aprenderéis muchas cosas sobre la historia, la fauna, y la flora del Retiro, además de talleres de reciclaje y economía doméstica sostenible.

Centro de Educación Ambiental de Polvoranca

Hoy os llevamos de excursión virtual para que conozcáis otro de los 11 centros que componen la Red de Centros de Educación Ambiental de la Comunidad de Madrid. Como sabréis, estos centros tienen como objetivo acercar la naturaleza a los habitantes, tratando de inculcarles valores basados en el respeto, la conservación y la sostenibilidad en el medio ambiente. En el CEA del Parque de Polvoranca, situado en Leganés, al sur de la capital, quieren vincular a los ciudadanos con el medio para que éstos participen en su conservación.

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Panel informativo del Parque Forestal de Polvoranca

El Centro de Polvoranca está formado por un edificio en dónde se  puede encontrar un punto de información, y  una sala de exposiciones temporales. Durante esta primavera, ha acogido la exposición “1000 grullas para la paz”, compuesta por origami, acuarelas, pinturas y fotografías, entre otros, con las grullas como protagonistas, la cuál estuvo en el Centro El Campillo y que sigue volando por diferentes sitios. Además, el huerto del CEA es uno de sus puntos fuertes. Un huerto “ecológico, educativo y colectivo” en el que se llevan a cabo talleres de horticultura, se aprende sobre el ciclo de las cosechas y se potencia la socialización.

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Centro de Educación Ambiental de Polvoranca

Como en el resto de centros, en Polvoranca proponen distintas actividades según el tipo de público. Entre semana, colegios e institutos visitan el centro y el parque, realizando distintas actividades adaptadas a la edad de los exploradores. Los niños, reciben una carta del centro antes de la visita, y después, realizan un trabajo sobre la excursión. De esta manera, el aprendizaje es más ameno. Estas excursiones pueden ser por el Jardín de Rocas, el Parque Botánico o el Estanque de Maripascala.

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Rosales variados al lado del Centro

Por otro lado, los fines de semana se realizan talleres y actividades de los que se puede disfrutar en familia. Entre otras actividades se realizan sendas con las que apreciar las aves del Parque, rutas fotográficas, talleres de cajas nido y rutas en bicicleta. ¡Apuntaos a su Club de Amigos para ver las actividades que proponen cada trimestre!

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Exposición 1000 grullas por la paz

¡No dejéis de ir a visitar el Parque de Polvoranca, allí estarán encantados de atenderos!

 

El Taray (Tamarix gallica)

En anteriores entradas os hemos presentado especies típicas que forman la flora del Parque Regional del Sureste de Madrid como son el olmo (Ulmus minor), la retama de bolas (Retama sphaerocarpa) o el junco churrero (Scirpus holoschoenus). Hoy queremos hablaros  de otra: el taray (Tamarix gallica).

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Tarajal en la senda de Soto de las Juntas

El taray  es un pequeño árbol o arbusto que puede alcanzar los diez metros de altura. Vive en ambientes húmedos, tradicionalmente salinos y en el Parque Regional del Sureste lo encontramos en los humedales de gravera y sotos de ribera. Su nombre en latín, Tamarix, era el nombre con el que los romanos se referían a esta especie. Se cree que su origen es africano o semítico, tal vez derivado de mārar (amargo), con el prefijo semita ta-. Es semejante al árabe vulgar taráj, de donde deriva el nombre español, taray.

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Detalle de las hojas del taray.

Sus hojas son pequeñas, glaucas  y escuamiformes, es decir, hojitas diminutas de color verde claro y con forma de escama. Por otro lado, su corteza es áspera y de un color gris oscuro que se vuelve más rojo en los ramas. Estas últimas son delgadas, largas y flexibles. Sus flores son de rosadas a blancas y forman espigas largas y colgantes apareciendo de abril a junio formando frutos con forma de diminutas cápsulas donde se encuentran sus pequeñas semillas.

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Detalle de las ramas del taray.

Esta planta se utiliza por sus propiedades astringentes. Tanto sus ramitas con sus pequeñas hojas como su corteza, son empleadas para preparar un cocimiento hervido. Se toman varias tazas al día para cortar la diarrea y es mejor tomarla sin azúcar. También se dice que los magos de Persia tallaban sus varitas de adivinación en madera de esta especie.

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Detalle de las flores del taray.

Fuentes:

  • Coord. FERNÁNDEZ, Manuel (2005): Guía de la Naturaleza en el Parque Regional del Sureste, Grupo Naumanni, Rivas-Vaciamadrid, España
  • LÓPEZ, Ginés (2010): Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares, Ediciones Mundi-Prensa, Madrid, España
  • STERRY, Paul, (2000): Flora y Fauna de España y del Mediterráneo, Lynx Edicions, Barcelona, España
  • FONT QUER, Pío (2003): Plantas medicinales, El Dioscórides renovado. Ediciones Península, Barcelona, España

Bosque de Ribera

En el Parque Regional del Sureste podemos encontrar 4 ríos: el Jarama, el Manzanares, el Henares y el Tajuña, siendo el río Jarama el eje principal de todo el Parque Regional por el que discurre de norte a sur. A lo largo de ambos lados de los ríos se desarrolla el ecosistema que conocemos con el nombre de soto o bosque de ribera, a parte de este ecosistema podemos encontrar 4 ecosistemas más en el Parque: el bosque mediterráneo, los cortados yesíferos, las estepas cerealistas y los humedales.

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Bosque de ribera del río Jarama

Este ecosistema está formado principalmente por arbustos y árboles de hoja caduca que se disponen en bandas paralelas al cauce en función de sus necesidades hídricas y la capacidad que tienen de soportar avenidas o crecidas del río. En la banda más cercana al cauce podemos encontrar al sauce (Salix alba), seguido de los chopos o álamos (Populus alba y P. nigra), fresnos (Fraxinus angustifolia) y en la zona más alejada con menos humedad en el suelo encontramos a los olmos (Ulmus minor). En cuanto a los arbustos abundan los tarays (Tamarix gllica), los majuelos (Crataegus monogyna), escaramujos (Rosa sp.), zarzamoras (Rubus sp.), etc.

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Álamo blanco (Populus alba) en la ribera del río Jarama

Con respecto a la fauna en el ecosistema del bosque de ribera podemos encontrar como mamíferos más representativos el jabalí (Sus scrofa), la nutria (Lutra lutra), o el zorro (Vulpes vulpes); dentro de las aves podemos ver petirrojos, carboneros herrerillos, pájaro moscón, martín pescador, garzas, o diferentes pájaros carpinteros, entre otros.  También podemos encontrar algunas especies de peces, anfibios y reptiles así como multitud de insectos esenciales para el funcionamiento básico de toda la cadena trófica.

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Los bosques de ribera han sufrido multitud de impactos y cambios a lo largo del tiempo por la presencia humana. El terreno donde se asienta el bosque de ribera es muy fértil por lo que el ser humano ha ocupado desde hace siglos esos espacios para la agricultura. Esto provoca que se de una alta probabilidad de contaminación por vertidos, plaguicidas y fertilizantes. Además de sufrir canalizaciones y encajonamientos de los ríos.

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Vegetación de ribera del Jarama a su paso por el Puente de Arganda

En los bosques de ribera se desarrolla un microclima particular, con un ambiente fresco y umbrío en su interior que atenúa y suaviza el clima de sus alrededores. Estos ecosistemas tienen una gran relevancia ecológica, puesto que nos aportan una serie de servicios ecosistémicos, funciones de gran importancia, estabilizando márgenes y orillas, mitigando los efectos de las crecidas y actuando a la vez como refugio y corredor natural para la fauna. Si a todo lo anterior sumamos su alto valor paisajístico, comprenderemos la necesidad de conservar y cuidar estos ecosistemas en el Parque Regional del Sureste.

El Olmo (Ulmus minor)

En los bosques de ribera del Parque Regional del Sureste encontramos una especie arbórea muy conocida: el olmo (Ulmus minor). Este árbol crece en la banda de vegetación del bosque de ribera más aleja del agua en suelos profundos y climas templados.

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Olmeda en el camino que recorre la laguna de “El soto de las Juntas”

El olmo tiene porte robusto y elevado, pudiendo alcanzar los 30 metros de altura. Sus hojas son caducas, simples, de borde aserrado, puntiagudas en el extremo y redondeadas, con base asimétrica, es decir, posee una de las mitades más desarrollada que la otra.

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Hojas y sámaras maduras en una rama de olmo.

Sus flores aparecen a finales del invierno (entre febrero y marzo) formando inflorescencias (flores agrupadas que nacen en un mismo tallo). Los frutos tienen forma de sámara con un ala que rodea por completo la semilla y pasan del verde claro y rojo alrededor de la semilla al pardo amarillento cuando van a caer del árbol en abril. El fruto madura diseminando sus semillas antes de que las hojas estén completamente formadas.

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Inflorescencias en las ramas de los olmos.

La madera del olmo, de color marrón clara, es fácil de trabajar, difícil de hendir y muy resistente a la putrefacción si se mantiene húmeda. Por su facilidad para ser trasplantado, ha sido ampliamente utilizado en construcción y ornamentación desde muy antiguo.

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Ramas de olmo repletas de sámaras inmaduras.

Desgraciadamente, este árbol se está viendo afectado por una enfermedad letal que ha diezmado su población: la grafiosis. Desde  principios de siglo XX (1918), cuando apareció por primera vez en Europa, la grafiosis de los olmos ha demostrado ser una de las enfermedades forestales más devastadoras que se conocen.

Bosque Mediterráneo

En el Parque Regional del Sureste podemos encontrar cinco tipos de ecosistemas diferentes: los humedales, las llanuras cerealistas, los cortados yesíferos, el bosque de ribera y el bosque mediterráneo. En esta entrada hablaremos sobre este último.

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Vista del encinar en la Dehesa del Carrascal de Arganda.

El bosque mediterráneo es uno de los ecosistemas más importante y característico, no sólo del Parque Regional, sino de todo nuestro país. Aunque antiguamente nuestro territorio estaba poblado por amplias zonas de encinares, la búsqueda de terrenos para cultivar o alimentar al ganado ha ido desplazando a estos bosques hasta sólo quedar áreas relictas difíciles de encontrar. Este es el caso de la Dehesa del Carrascal de Arganda, uno de los pocos ejemplos de bosque mediterráneo que podemos encontrar en el Parque. Un aprovechamiento típico que hacemos de este ecosistema son las dehesas, se trata de una explotación en equilibrio de los recursos del bosque: madera, frutos, setas, ganadería, etc.

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Vegetación de bosque mediterráneo en el Parque Regional del Sureste con encinas y jaras.

Este bosque se desarrolla en clima mediterráneo, que está caracterizado por una marcada estacionalidad de inviernos templados y veranos secos con escasa precipitación y primaveras y otoños muy lluviosos, en muchos casos torrenciales. Esto hace que este ecosistema esté caracterizado por plantas muy especializadas y adaptadas a este tipo de clima. Un papel muy importante en la adaptación de la vegetación en este entorno, lo juega el fuego, que suele ser muy frecuente en los periodos secos, lo que hace que las plantas se hayan tenido que adaptar también a él.

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Vegetación típica de bosque mediterráneo.

La masa principal de vegetación  la constituyen la encina (Quercus rotundifolia), el quejigo (Quercus faginea) y la coscoja (Quercus coccifera) como especies dominantes propias de suelos calizos y yesíferos. Suelen estar acompañadas de madreselvas, esparragueras, espino negro, romeros, tomillos, etc. También podemos encontrar repoblaciones de pino carrasco (Pinus halepensis) con el objetivo de regenerar el suelo degradado y favorecer el restablecimiento de especies originarias del encinar.

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Alguno de los mamíferos que podemos encontrar en el bosque mediterráneo.

En cuanto a la fauna que podemos encontrar, mamíferos como el jabalí, zorros, conejos, ratones de campo… Entre las aves destacan la paloma torcaz, la urraca, carboneros, y alcaudones entre ellos. El bosque mediterráneo es el hábitat idóneo del lince ibérico y el águila imperial, ambas especies emblemáticas de nuestro territorio. Aunque por el momento no las podemos disfrutar en el Parque Regional del Sureste.

La grafiosis

En los bosques de ribera del Parque Regional del Sureste encontramos una especie de árbol muy popular: el olmo (Ulmus minor). Desgraciadamente, muchas veces son conocidos por una enfermedad letal que les está afectando y que ha diezmado su población: la grafiosis. Desde que hizo su aparición en Europa, a principios de siglo XX (1918), la grafiosis de los olmos ha demostrado ser una de las enfermedades forestales más devastadoras que se conocen. En la Península Ibérica el primer gran brote se produjo a principios de los años ochenta, y provocó la muerte de un gran número de pies.

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Ejemplar de olmo afectado por la grafiosis. Foto: Ayto Aracena

A veces, sobre el tronco y la corteza del olmo se pueden observar grabados realizados por el insecto transmisor de la enfermedad. Se trata un pequeño coleóptero, conocido vulgarmente como barrenador del olmo (Scolytus scolytus, Scolytus kirchi, y Scolytus multistriatus) que se instala sobre las yemas más tiernas y las muerde dañándolas irreversiblemente. La hembra deposita las huevos entre la corteza y el tronco formando galerías. Tras pasar la etapa de pupa, los insectos adultos van volando de un árbol al otro, transportando esporas del hongo que causa la enfermedad.

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Scolytus multistriatus, escarabajo transmisor de la grafiosis. Foto: Aravaceos

 

La especie de hongo que causa la enfermedad, el verdadero agente infeccioso, es Ceratocystis ulmi. Este hongo semiparásito desarrolla su micelio en los vasos conductores de la savia del árbol invadiendo el xilema y destruyendo sus vasos, interrumpiendo así el transporte hídrico y dejando el interior de las ramas con líneas o manchas de color oscuro. El aspecto a simple vista de los olmos afectados es enfermizo y amarillento con algunas ramas secas y hojas encorvadas. Todo ello se deriva en dos efectos principales: obstrucción de los vasos conductores y el envenenamiento de las hojas. Por último, como consecuencia, el olmo infectado termina por morir.

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Galerías formadas bajo la corteza del olmo por las larvas de los escarabajos. Foto: Ayto Aracena

Para el seguimiento y la erradicación de la enfermedad se realizan programas de control basados en la realización de un estricto saneamiento del material de olmo susceptible de ser infectado. El tratamiento con insecticidas representa un método complementario tratando de prevenir la alimentación de los coleópteros sobre los olmos sanos. Después de que el uso del Dicloro difenil tricloroetano (DDT) fuese abandonado a finales de los sesenta, diferentes estudios en Europa y Norteamérica han encontrado que el metoxicloro resulta el insecticida más adecuado para proteger los olmos frente a esta alimentación. Además, el metoxicloro posee buenas características medioambientales: baja toxicidad para aves y mamíferos, no se acumula en los tejidos grasos y se degrada fácilmente en metabolismos no tóxicos. Sin embargo, resulta letal para la fauna acuícola por lo que es necesario tomar precauciones cuando se aplica en lugares próximos a hábitats acuáticos.

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Hojas de olmo afectadas por la grafiosis. Foto: Ayto Aracena 

Los olmos del Parque Regional del Sureste no han sido excepción y han sido afectados por esta enfermedad. Afortunadamente, podemos encontrar algunas zonas donde sobreviven algunos ejemplaremos como la conocida olmeda de Casa Eulogio, en las orillas del río Manzanares. Actualmente, la Universidad Politécnica de Madrid junto con otros cinco centros de investigación europeos están estudiando esta enfermedad.

Fuentes:

  • Guía de la naturaleza en el Parque Regional del Sureste
  • Parque Regional del Sureste
  • Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares