Milano negro (Milvus migrans)

Dedicamos esta entrada a un ave que se encuentra entre las rapaces diurnas que eligen la época estival para asentarse en la Península y, en concreto, desde hace unas semanas podemos verla con facilidad en el Soto de las Juntas, dentro del Parque Regional del Sureste.

El milano negro (Milvus migrans) es una especie migrante transahariana que cruza el estrecho de Gibraltar de marzo a mayo para pasar su periodo reproductor en Europa y entre agosto y octubre retornan a África para invernar. A esta población reproductora hay que sumar una importante población denominada “flotante” de adultos no emparejados e inmaduros.

En España, el milano negro sólo nidifica en territorio peninsular (en las islas puede ser observado en migración), y está presente en casi todas las provincias, siendo particularmente raro en el cuadrante suroriental de la Península y la costa mediterránea, y relativamente escaso en Galicia y Asturias. A nivel europeo, se han descrito diferentes subespecies y los núcleos más importantes se encuentran en Rusia, España, Francia y Alemania.

Milano negro en el bosque de ribera.

Nidifica mayoritariamente en árboles (plataforma usada durante varias temporadas, situada en la horquilla principal del árbol o en una gran rama, construida principalmente con palos pero que también puede contener plásticos, papeles y otros restos) en sotos, dehesas o pinares y preferentemente en áreas cercanas a masas de agua. Sin embargo, de manera excepcional en el Parque Regional del Sureste, llegó a modificar sus costumbres utilizando las paredes rocosas de los cortados yesíferos para anidar.

Para cazar prefiere áreas más o menos abiertas, así como las orillas de ríos y humedales, atrapa con las garras a sus presas de la superficie del agua y posteriormente se las va comiendo en el aire. Es una especie carnívora oportunista con una dieta muy variada, desde pequeños roedores hasta conejos, además de aves, anfibios, reptiles, peces y grandes insectos.

No posee una gran capacidad predadora por lo que es frecuente que capture presas enfermas o jóvenes. Además, se comporta como carroñero de animales atropellados en carretera y en ocasiones practica el cleptoparasitismo (robo del alimento a otros predadores), tanto hacia otras rapaces como hacia miembros de su misma especie. También es habitual que exploten las situaciones de superabundancia de alimento que puedan producirse en el territorio que frecuentan. Y en el caso de individuos no reproductores, los muladares y vertederos pueden constituir un recurso alimenticio muy importante.

Milano negro sobrevolando la Huerta Calamón.

Con respecto a su aspecto, es una rapaz de mediano tamaño, en el adulto predominan los marrones oscuros, tiene la cabeza más clara, de color grisáceo y la cola ahorquillada. La forma de volar también nos da pistas para su identificación, planea en círculos con las alas ligeramente arqueadas y la cola a menudo abierta, ladeandola para maniobrar. En ocasiones forma grandes grupos.

Puede generar confusión con el milano real (Milvus milvus) (este es de mayor tamaño, tiene la cola más escotada y un vuelo más elegante), el águila calzada oscura (Hieraaetus pennatus) y con el juvenil del aguilucho lagunero (Circus aeruginosus).

Sus principales amenazas son el uso ilegal de veneno, accidentes en tendido eléctricos, atropello en carreteras o líneas de ferrocarril, colisión en parques eólicos, o la desaparición de las tradicionales fuentes de alimentación, como basureros y muladares, así como por la contaminación por productos fitosanitarios.

Actualmente su categoría de conservación es “No Amenazado” según el Libro rojo de los vertebrados de España y de “preocupación menor” en la Lista Roja de la UICN de Especies Amenazadas.

Fuentes:

Procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa Schiff)

Seguramente hayas oído hablar de la tan “temida” procesionaria, de su “peligrosa” presencia en parques infantiles o de los “daños” provocados a mascotas y personas que han creado una fama demasiado alarmante. Lo hayas oído o no, seguramente nunca te has parado a pensar qué animal es.

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa Schiff) es un insecto del orden Lepidóptera (comúnmente conocidos como mariposas) que podemos encontrar en zonas donde abundan los pinares, como por ejemplo en la Dehesa El Carrascal del Parque Regional del Sureste en Arganda del Rey.

Procesión

Procesión que realizan cuando se van a enterrar. Consejería de Fomento y Medio Ambiente. Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos.

Este insecto realiza una metamorfosis completa, es decir, experimenta cuatro fases diferentes: puesta, oruga, crisálida y adulto. Vamos a empezar a describir la primera fase del proceso; la puesta la realiza la hembra envolviendo dos acículas de la misma vaina con unas escamas doradas que tiene en su abdomen. Los huevos son blanquecinos, esféricos y duros. Las orugas que salen de estos huevos experimentan 5 estadios larvarios y es en el tercero en el que desarrolla sus pelos urticantes, característica principal de esta especie. Estos pelos son desprendidos por las larvas cuando se sienten amenazadas pudiendo provocar irritaciones o urticaria. 

Presentan una coloración parda con pelos blanquecinos. Cuando la oruga se entierra a unos 15 centímetros de profundidad, crea un capullo de forma ovoide muy urticante. El insecto adulto es una mariposa, en el que la hembra es algo mayor que el macho. Sus alas son de color grisáceo y su tórax es piloso.

Macho y puesta de procesionaria

Adulto macho y típica puesta sobre las acículas. Fuente: Consejería de Fomento y Medio Ambiente. Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos.

La procesionaria generalmente realiza un ciclo anual, aunque puede alargarse debido a la diapausa (estado fisiológico de inactividad, gracias al cual se adapta a las temperaturas más frías). Su desarrollo está claramente condicionado a las temperaturas de la zona en la que se encuentre. Los adultos empiezan a aparecer a partir del mes de julio y pueden estar en vuelo aproximadamente dos meses. La puesta puede tardar en eclosionar de 30 a 40 días.

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Defoliaciones provocadas por la procesionaria. Fuente: Consejería de Fomento y Medio Ambiente. Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos.

Tal y como hemos empezado hablando, este insecto es famoso por los daños que causa al ser humano y a sus mascotas, pero en pocas ocasiones somos conscientes de que también puede suponer un problema en los árboles. Su presencia puede provocar defoliaciones (caída prematura de las hojas de los árboles), lo que en ocasiones conlleva a una disminución del crecimiento del árbol, por lo que afecta más a pinos jóvenes.

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Trampa de feromonas en la Dehesa El Carrascal.

Al caminar por zonas de pinares habrás visto colgado de los pinos una especie de “jaula” con una bolsa de plástico colgada y te habrás preguntado qué es y para qué sirve; pues bien, es una trampa con feromonas que se coloca para controlar los niveles de infestación, captura a los machos de la mariposa, evitando así que se reproduzcan y que se extienda. Además, con ella podemos conocer el número de adultos presentes en esa zona durante ese año y la cantidad de puestas que se van a realizar.

Ahora que ya conocemos su ciclo vital y las zonas zonas donde es más común (zonas de pinares), podemos adaptar nuestros hábitos para así reducir los riesgos, hacia las personas o hacia nuestras mascotas.

 

Bibliografía:

  • Documento divulgativo: https://www.benavente.es
  • Plagas y enfermedades de las masas forestales extremeñas. La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa Den. Schiff) Junta de Extremadura. Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente. Manual para la evaluación de los niveles de infestación en rodales de seguimiento.
  • Thaumetopoea pityocampa. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.

Resultados de la encuesta “Percepción del recinto exterior Centro El Campillo”

El pasado mes de enero, para comenzar el año nuevo con fuerzas, lanzamos una encuesta en formato digital a través de nuestras redes sociales y el club de amigos. El objetivo era conocer la opinión de nuestros visitantes sobre el estado de conservación del recinto exterior del CEA El Campillo y, a su vez, conocer las demandas y necesidades para llevarlas a cabo en un futuro.

Cartel difusión de la encuesta.

Disponible para ser contestado durante mes y medio, el cuestionario constaba de 12 preguntas de las cuales 8 eran de respuesta cerrada y 4 de respuesta abierta. En total fueron 133 campilleros y campilleras quienes participaron en el proceso, siendo la mayoría visitantes habituales (el 86,5% visita al menos una vez al año nuestro recinto) que vinieron por última vez en 2019 y 2020, viendo alterada su rutina por la pandemia.

Las valoraciones recibidas fueron en su gran mayoría positivas, tanto las relacionadas con el estado del recinto (conservación general, limpieza, caminos) como las relativas a la valoración de los elementos presentes (observatorio, cabaña, elefante). De hecho, en una escala sobre 5, en todos los casos más de un 70% de las respuestas fueron 4 o 5.

Entre los recursos que el visitante echa de menos se encuentran: mesas de picnic, más bancos, algún otro observatorio, cajas nido, paneles informativos (sobre las cabañas, especies de flora, etc.), papeleras, juegos interactivos para los niños, recursos en QR, baños, recursos sobre la prehistoria, una mejor señalización, biblioteca y audioguía. Aunque no era objeto de la encuesta, muchas de estas propuestas tenían que ver más con la senda que con el recinto.

A las ya mencionadas se suman otras como la limpieza de caminos, la rehabilitación de zonas deterioradas, folletos de rutas del Parque Regional del Sureste, carteles informativos, mejor señalización de las sendas y/o fuentes.

Agradecemos a todos los participantes por darnos su opinión. Las propuestas que no dependen de nosotras, las haremos llegar a las personas pertinentes, y las que sí, trabajaremos en desarrollar todas las posibles para construir el futuro campillero entre todos.

Por otro lado, informaros de que algunas de las propuestas o bien están en el interior del edificio (que permanece cerrado en la actualidad) o bien ya hemos empezado a realizarlas (instalación de cajas de nido, mejorar la señalización). Os iremos contando para que vengáis a ver las mejoras según las vayamos llevando a cabo.

Avutarda (Otis tarda)

Tal y como ya os contamos en una de las entradas en nuestro blog, en el Parque Regional del Sureste podemos, con un poquito de suerte, observar al ave voladora más pesada: la avutarda (Otis tarda). Un ave inconfundible, tanto por su gran tamaño (el macho, más grande que la hembra, puede llegar a pesar 20 kg), como por su plumaje con tonos pardos, rojizos y dorados que tanto el macho como la hembra poseen (siendo el plumaje de las hembras algo más apagado).

Avutarda común (Otis tarda). Fuente: seo.org

Su hábitat está ligado a las extensas llanuras cerealistas y grandes campos de labor, zonas desarboladas, llanas y dedicadas al cultivo de cereales de secano. Por eso en el Parque Regional del Sureste la podemos observar, por ejemplo, en las estepas cerealistas de Pinto.

Su alimentación depende de la estación del año en la que se encuentren. En primavera y verano consumen grandes cantidades de insectos (saltamontes, grillos…) acompañando la dieta de brotes y semillas. En otoño e invierno se alimentan generalmente de leguminosas y de manera puntual pueden comer algún pequeño vertebrado, tales como lagartijas o roedores.

La búsqueda de la pareja idónea para llevar a cabo la reproducción es un aspecto fundamental, es por ello que las aves llevan a cabo diferentes estrategias de reproducción.

En el caso de las avutardas, el sistema de reproducción se denomina “lek agregado”, esto significa que los machos eligen un territorio idóneo para agruparse y estar disponibles y visibles para que las hembras seleccionen al macho idóneo y copular con él. Para ser seleccionados, los machos desarrollan unas plumas duras y tiesas que salen de su mandíbula inferior llamados “barbones” y emiten algunas vocalizaciones.

https://youtu.be/gxBMxVsyo8s

Una vez realizada la cópula, es la hembra la que se encarga de incubar y criar a los pollos, mientras los machos se despreocupan del cuidado de las crías. Para ello, preparan un sencillo y poco desarrollado nido en el que ponen hasta 3 huevos que estarán incubados durante 3 ó 4 semanas hasta que eclosionan naciendo unos pollos que son capaces de desplazarse junto a su madre en busca de alimento nada más nacer.

  • Panel de divulgación del C.E.A. El Campillo.
  • Panel de divulgación del C.E.A. El Campillo.

Además de estar incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, está catalogada como “Vulnerable” tanto en el Libro Rojo de las aves de España, como por la UICN. Esto es debido a su bajo éxito reproductor y a los efectos negativos derivados de las constantes molestias humanas: la colisión contra tendidos eléctricos, la caza furtiva de machos en primavera, los accidentes contra alambradas y la depredación a cargo de perros asilvestrados.

Sin embargo, su principal problema en la actualidad es la pérdida de hábitat como consecuencia de la intensificación agrícola, la simplificación del paisaje y la proliferación de infraestructuras y urbanizaciones, lo que provoca la desaparición de los lugares de reproducción, una disminución en la disponibilidad de alimento y una menor productividad.

Fuentes consultadas:

https://www.mncn.csic.es/es/comunicacion/blog/leks-de-avutarda-el-dificil-equilibrio-entre-atraer-hembras-y-protegerse-frente

Grandes migraciones en peces

Como todos sabemos los peces viven en el agua, pero este agua puede ser agua dulce o agua salada. Hay peces que viven siempre en agua dulce (potamódromos), otros que viven siempre en agua salada (oceanódromos),  pero hay un tercer grupo de peces que viven en los dos tipos de aguas (diádromos).

Dentro de estos últimos tenemos al salmón keta (Oncorhynchus keta) que, tras pasar sus primeros años en el mar, remonta el río Yukón viajando hasta 3.200 km desde su estuario en Alaska y Canadá para desovar en el río en el que nacieron. A las especies que tienen este comportamiento se las conoce como anádromas. Esta migración anual tiene lugar en otoño, produciéndose la freza entre noviembre y enero, muriendo los individuos después. De los huevos fecundados, que se desarrollan en el lecho del río protegidos durante el invierno y que eclosionan en primavera, nacen los juveniles que viven en el río hasta el año siguiente, antes de viajar para vivir en el mar. 

Oso pardo americano con salmón en la boca. Fuente: Pixabay.

Al contrario que el salmón keta, la anguila europea (Anguilla anguilla) pasa gran parte de su vida en aguas dulces pero regresa al mar para reproducirse. A las especies que tienen este comportamiento se las conoce como catádromas. Este viaje lleva a la anguila europea a recorrer 8.000 km desde los ríos europeos donde vive, hasta el mar de los Sargazos (cerca de las islas Bahamas) donde se reproduce entre diciembre y febrero. Tras eclosionar los huevos, las larvas, las preciadas angulas, de 1 cm de tamaño, van creciendo mientras aprovechan las corrientes oceánicas para llegar a los ríos donde vivirán. Entre ida y vuelta hace un viaje de 16.000 km.

Rutas realizadas por la anguila americana (naranja) y anguila europea (en azul) desde y hacia el Mar de los Sargazos a los ríos donde viven. Fuente: El Periódico.

Y por último, entre las especies que viven entre agua dulce y salada, estaría la tilapia, cuya migración entre agua dulce a salada, o viceversa, se realiza sin ánimo de frezar sino por razones de alimentación o para hibernar. A las especies que tienen este comportamiento se las conoce como anfídromas

Corrientes oceánicas presentes en el Planeta que no solo regulan el clima, sino que usan muchos animales durante sus migraciones. Fuente: Michael Pidwirny (http://www.physicalgeography.net)

En el fondo de los océanos existen grandes corrientes producidas por cambios de temperatura y salinidad que muchas especies de peces aprovechan en sus movimientos migratorios.

La tintorera o tiburón azul (Prionace glauca) es una de ellas y aprovecha varias de esas corrientes para realizar una migración en el sentido de las agujas del reloj en el Atlántico Norte. A través de la corriente denominada Giro del Atlántico Norte, asciende a las costas de Norteamérica y llega hasta las costas europeas de dicho océano. A continuación, la Corriente de las Canarias la transporta hasta aguas del norte de África y de ahí la Corriente Ecuatorial Norte las lleva de vuelta a la costa norte de Sudamérica y el Caribe. La mayor distancia recorrida registrada por un individuo de esta especie es de 6.840 km desde Irlanda hasta Venezuela. La mayoría de los individuos trasatlánticos son hembras que se aparean en el oeste del atlántico norte y paren en aguas atlánticas frente a la Península Ibérica e incluso en el Mediterráneo.

Ejemplar de Prionace glauca. Fuente: Mark Conlin. http://swfsc.noaa.gov/ImageGallery/Default.aspx?moid=529

Estos son solo unos ejemplos de las grandes migraciones que existen en peces. Si quieres saber más, busca las migraciones que realizan especies como el tiburón toro (que migra de agua dulce a agua salada), el atún rojo (que cambia las aguas del Atlántico Norte por las del Mediterráneo atravesando el Estrecho de Gibraltar) o la lamprea (que al igual que el salmón, va a desovar a los ríos).

Fuentes:

www.muyinteresante.es

Libro “Vida animal”. Editorial Pearson Alhambra. 2009.

www.elperiódico.com

Rata de agua (Arvicola sapidus)

Uno de los mamíferos más desconocidos y esquivos de la Península Ibérica, y por ende del Parque Regional del Sureste, seguramente sea la rata de agua. Una mal llamada “rata” ya que, aún siendo roedor como ratas y ratones, en realidad está más emparentada con los topillos.

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Rata de agua nadando entre el carrizo y la enea de nuestra laguna.

Presente en Francia, España y Portugal, este rechoncho animal diurno de cabeza redonda, orejas poco desarrolladas y color marrón o gris, tiene un cuerpo de entre 16 y 23 cm y una cola de hasta 15 cm. De hábitos anfibios, vive entre la vegetación de las riberas de los ríos, arroyos  y humedales en zonas con agua en buen estado y llega a pesar entre 150 y 300 gramos.

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Siempre esquiva y difícil de ver entre la vegetación palustre.

Su alimentación es principalmente herbívora a base de raíces, brotes tiernos y hojas de plantas acuáticas, aunque puede llegar a comer pequeños animales como crustáceos, larvas o insectos en alguna ocasión. Construye galerías bajo tierra, a poca profundidad, a las que accede por entradas tanto en superficie como bajo el agua y en donde construye un pequeño nido con hierba seca para criar a su descendencia (normalmente 2 camadas al año de 3 ó 4 ejemplares).

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Ejemplar fotografiado con nuestra cámara trampa en los alrededores de nuestro centro.

Sus principales amenazas son la destrucción y la contaminación de su hábitat. Es presa de depredadores tales como la lechuza, la nutria o el visón y en su día, el hombre también la cazaba y comía formando parte de platos tan tradicionales como por ejemplo la paella (en la Albufera se la conoce como rata de marjal y vive en los arrozales) . Es muy difícil de observar pero, si vienes cargado de paciencia y con algo de fortuna, puedes descubrirla desde el observatorio situado dentro de nuestro recinto. Ven a buscarla y… ¡mucha suerte!

Bibliografía

“Guía de la naturaleza en el Parque Regional del Sureste” Editorial Naumanni. 2005.

http://www.sierradebaza.org

http://www.faunaiberica.org

http://www.sierradebaza.org/Fichas_fauna/05_09_rata-agua/rata-agua.htm

Flores de invierno

Aunque desde siempre nos han enseñado que la primavera es la estación de las flores (y no deja de ser verdad), si nos fijamos bien, durante el invierno también podemos ver algunas. Pero… ¿qué plantas producen sus flores en esta estación del año? La respuesta es bien fácil: los árboles que forman el bosque de ribera (al menos en el entorno de la laguna de El Campillo). Puede que no sean flores muy llamativas ya que son de pequeño tamaño y casi ni parecen una flor, pero sí que son abundantes. Los árboles de los que hablamos son el álamo blanco (Populus alba), álamo negro (Populus nigra), sauce (Salix alba), fresno (Fraxinus angustifolia) y olmo (Ulmus minor). Vamos a ver las flores de cada uno de ellos.

Amentos de chopo en el suelo del camino al C.E.A El Campillo.

En el caso de los álamos (también llamados chopos) y el sauce, las flores tienen muchas cosas en común. En las tres especies las flores crecen en racimos colgantes llamados amentos y tienen por un lado árboles con flores masculinas y por el otro árboles con flores femeninas ya que son especies dioicas. Los amentos de flores femeninas, que comienzan a aparecer unos días después de las masculinas, son muy fáciles de identificar debido a la presencia de un pistilo de color verde que ocupa prácticamente toda la flor (como unas “bolas verdes”).

Por su parte, para distinguir los amentos masculinos hay que buscar “unos gusanos” de colores colgando de los árboles. Para distinguir las flores masculinas entre las especies hay que fijarse en el color y en el tamaño de los amentos. Los amentos del álamo blanco son robustos, anchos y con flores de color rosáceo rojizo cuando acaban de abrirse, y más amarillas cuando van perdiendo partes de la flor. Por su parte, los del álamo negro son más finos y alargados y de color más rojizo. Por último, los del sauce presentan flores amarillas. De estas tres especies; los primeros que empiezan a florecer son los álamos blancos macho, seguidos de las hembras de esta misma especie.

Las flores del fresno y del olmo también son minúsculas y crecen en inflorescencias pero en este caso formando glomérulos. Además, al ser especies monoicas, todos estos árboles presentan flores hermafroditas, es decir, que contienen estambres y pistilos. Las flores de los fresnos carecen de sépalos y pétalos y se disponen formando ramilletes opuestos. Por su parte, las flores del olmo forman glomérulos globosos alternos de color verdoso o pardo-rojizo con un número variable de sépalos. Los fresnos junto a olmos y álamos blancos machos son los primeros que florecen empezando a finales de enero o principios de febrero.

Otras de las flores que pueden verse en nuestro camino en esta época del año, son las flores de los almendros, hermafroditas y monoicas, de un tamaño de unos 3-5 centímetros y con 5 pétalos de color entre blanco y rosáceo, crecen de manera solitaria o agrupadas hasta de 4 en 4.

Si es la primera vez que intentas identificar a los árboles por su flores seguro que no te resulta fácil. Pero no ceses en tu empeño…¡tómatelo como un juego! Aquí te dejamos una pequeña guía de identificación.

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Ilustraciones de los diferentes amentos e inflorescencias del álamo blanco, álamo negro, sauce blanco, fresno y olmo. Fuente: Guía de flora del Parque Regional del Sureste.

Todo es cuestión de práctica y el camino que lleva a nuestro centro es la mejor clase para aprender a diferenciarlas ya que, en un kilómetro de distancia puedes verlas todas. ¡Anímate a venir a descubrirlas! Y si tienes dudas… ¡pregúntanos!

Gallineta común (Gallinula chloropus)

Hoy hablamos de un ave un poco más tímida que la focha y que podemos encontrar fácilmente durante todo el año por las orillas de las lagunas del Parque Regional del Sureste, aunque se ve más en invierno, cuando se alimenta en zonas abiertas, picoteando en las orillas como una gallina.

La gallineta común (Gallinula chloropus), también conocida como polla de agua, es uno de los rálidos más abundantes y extendidos de Europa. Al igual que sucede en la Península Ibérica, en la Comunidad de Madrid tiene una distribución muy amplia, siempre que haya agua la podemos encontrar en lagunas, graveras, embalses, ríos e incluso en estanques.

Gallineta común (Gallinula chloropus)

Es un ave mayoritariamente sedentaria. En invierno ocupa hábitats similares a los ocupados durante la época de cría, existen además ejemplares procedentes del centro y norte de Europa que utilizan nuestros humedales como zona de paso e invernada. No son grandes voladoras, aún así tienen mucha capacidad de colonización y una facilidad especial para adaptarse a los ambientes transformados por el ser humano.

Tienen preferencia por las graveras, donde utilizan lugares poco profundos o encharcados con zonas de abundante vegetación palustre como el carrizo y la enea o espadaña que constituyen un medio muy cerrado perfecto para utilizarlo como refugio. En los ríos es frecuente encontrarla entre la vegetación de sus orillas y en las islas formadas en su cauce.

Gallineta nadando en la laguna de El Campillo.

En su alimentación omnívora, prefiere el alimento vegetal, por ejemplo la inflorescencia del carrizo es una parte importante en su dieta invernal, a veces incluyen algún pequeño vertebrado, carroña e incluso, puede ingerir ciertas cantidades de basura.

Tonos parduzcos de las alas y plumas blancas en la cola y costados.

Como comentamos al principio, su aspecto nos recuerda al de una gallina. Pero en este caso, el adulto es negro grisáceo de alas parduzcas con el pico rojo de punta amarilla y placa frontal roja en la cabeza. Tiene algunas plumas blancas cerca de la cola y en los costados. Mantiene la cola alta y la sacude al andar y al nadar. Las patas son verdosas y en ocasiones se aprecia una franja roja. Tiene los dedos de las patas muy largos para caminar sobre el barro húmedo o la vegetación flotante. A pesar de que éstos no tienen lóbulos entre ellos, son buenas nadadoras.

En las gallinetas jóvenes, al contrario que los adultos, dominan los tonos marrones con tintes verdosos; además, carecen de escudete frontal. Los pollos tienen espolones en las alas para ayudarse a subir al nido o agarrase a la vegetación.

Familia de gallinetas en el nido construido entre la vegetación palustre.

Aunque en principio no sufren grandes amenazas, pueden tener problemas como consecuencia de la pérdida de humedales o la depredación por parte de especies introducidas.

Fuentes:

  • Guía de fauna del Parque Regional del Sureste. Red de Centros de Educación Ambiental de la Comunidad de Madrid.
  • Atlas de las Aves Invernantes de Madrid 1999 -2001. SEO-Monticola y Comunidad de Madrid.
  • Guía de las aves de España SEO/BirdLife: https://www.seo.org/ave/gallineta-comun/

Parque Rural de Anaga, Tenerife

Existen en España zonas protegidas donde coexisten la importancia ecológica y la belleza paisajística, con los usos y actividades tradicionales que se desarrollan en ellas (agricultura, ganadería y pesca): los Parques Rurales. Entre ellos está el Parque Rural de Anaga, situado en el noreste de la Isla de Tenerife, Canarias.

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Mapa del Parque Rural de Anaga. Fuente: folleto oficial del parque.

Con una superficie de 14.418,7 ha, se extiende desde la zona costera hasta una altitud de 1.020 m y se caracteriza por un paisaje montañoso con profundos barrancos. Además de la categoría de protección de Parque Rural, también ha sido declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y cuenta a su vez, en su superficie, con tres reservas naturales integrales (El Pijaral, Ijuana y Los Roques de Anaga) y una Reserva de la Biosfera.

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Vistas del municipio de San Cristóbal de la Laguna y el Teide desde el mirador de Jardina en el Parque Rural de Anaga.

Los materiales del Macizo de Anaga datan de unos 6 millones de años y tienen un origen volcánico, como la mayoría de la isla. A parte de los acantilados y los barrancos, destacan otras formaciones geológicas como los roques, antiguas chimeneas volcánicas; o los diques o “muros”, que son fisuras rellenas de magma solidificado.

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Este espacio protegido se caracteriza por contar con el mayor número de especies endémicas por km2 de toda Europa. Gracias a la antigüedad geológica, las diferencias en la altitud, el clima y el tipo de suelo, el parque de Anaga presenta una alta biodiversidad, estando representados la mayoría de los ecosistemas que hay en Tenerife.

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Vistas de la zona costera del Parque Rural de Anaga.

La vegetación es muy variada dependiendo de la zona del parque en la que te encuentres, esto se debe al transporte de semillas por viento, corrientes marinas, pájaros y a las diferentes condiciones climáticas hacen que estas semillas se asienten y crezcan en las zonas que les son más favorables. Por ejemplo en las zonas altas del parque podrás encontrar grandes bosques de laurisilva, relictos de hace 40 millones de años. También destacan las vegetaciones típicamente costeras, las zonas de cardonal – tabaibal (típica de las zonas bajas con abundancia de plantas suculentas), los dragos (Dracaena draco) y las palmeras Canarias (Phoenix canariensis).

Parque Rural de Anaga (1)

Opuntia ficus-indica (chumbera) entre el bosque de laurisilva.

En cuanto a la fauna, destacan los invertebrados asociados a la laurisilva como el escarabajo fausto (Carubus faustus) o la cleopatra canaria o “limonera” (Gonepteryx cleobule cleobule) y aves como la paloma turqué (Columba boli) o la paloma rabiche (Columba junionae), especies consideradas fósiles vivientes de la Era Terciaria, y en las zonas costeras la pardela cenicienta (Calonectris diomedea) y la gaviota patiamarilla (Larus michahellis).

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Si alguna vez visitas este paraje natural no olvides pasar antes por el Centro de Visitantes de la Cruz del Carmen, donde podrás encontrar información sobre las rutas para visitar Anaga y conocer mejor los recursos del parque, la flora, la fauna y las poblaciones rurales que habitan en él y que se dedican principalmente a cultivo de productos típicos como la batata, las papas, los ñames y las viñas de donde se obtienen los vinos típicos de la zona.

Fuentes: