Cigüeñuela común (Himantopus himantopus)

Seguramente la más grácil y elegante de las aves limícolas presentes en el Parque Regional del Sureste sea la cigüeñuela (Himantopus himantopus). Sus largas patas rojizas, su negro pico largo y fino, su cuerpo blanco, un píleo con un variable tamaño de color negro, sus alas oscuras (parduzcas en el caso de la hembra, negras con iridiscencias en el macho) y su característico caminar, la convierten en un ave inconfundible.

Fundamentalmente estival y con tan solo unas cuantas decenas de parejas en el Parque Regional del Sureste, aunque con poblaciones invernantes en el sur peninsular, le gusta vivir en aguas someras de masas acuáticas naturales (deltas, lagunas costeras, lagos poco profundos, marjales, márgenes de ríos e isletas de sustrato arenoso con poca vegetación), pero también se la puede observar en ambientes antropizados (arrozales, salinas, zonas de regadío).

Su alimentación carnívora se basa fundamentalmente en invertebrados acuáticos, en su mayoría insectos, que captura a través de rápidos picotazos mientras están posadas en la lámina de agua, sobre la vegetación o bajo esta, incluso en vuelo.

La reproducción comienza generalmente a finales del mes de abril. Tras el cortejo y la cópula, cada hembra pone cuatro huevos de color ocre pálido en un sencillo nido junto a otros nidos de la especie, ya que cría en colonias de número variable. En poco menos de un mes los huevos eclosionan y de ellos nacen pollos que en nada se parecen a los adultos ya que presentan una coloración marrón jaspeada en la parte superior del cuerpo. Las crías se desarrollan en unos 30 días llegando a alcanzar 35 cm de longitud y una envergadura de hasta 83 cm en tamaño adulto.

La especies está incluida en el Listado de Especies Silvestres de Régimen de Protección Especial del Ministerio, además de ser objeto de protección del Convenio de Bonn de especies migratorias. Como el resto de especies limícolas o aves ligadas a humedales, la principal amenaza que se cierne sobre la especie es la degradación y desaparición de los humedales. Además, sus poblaciones se están viendo afectadas por la depredación por parte de perros y ratas y por el uso de sustancias tóxicas en agricultura.

Fuentes:

Sociedad Española de Ornitología

www.vertebradosibéricos.com

“Guía de la Naturaleza en el Parque Regional del Sureste”. Grupo NAUMANI. 2005.

“Guía de campo de las aves de España y Europa”. Rob Hume. Ediciones Omega. 2002.

Gaviotas en el Campillo

Son muchos los visitantes que se sorprenden cuando caminando por la senda, divisan una gran mancha de puntos blancos y grises en el centro de la laguna. Y son muchos también los que se acercan preguntando qué son y la respuesta es desconcertante… son ni más ni menos que gaviotas. 

Juveniles de gaviotas en Galicia.

Históricamente las gaviotas son aves principalmente marinas, pero en los últimos años han ido colonizando nuevos territorios hasta llegar a Madrid. En El Campillo hemos identificado varias especies de gaviota, las más abundantes son reidora y sombría y en menor medida patiamarilla y tridáctila.

La primeras en cambiar la costa por el interior fueron las gaviotas reidoras. Son aves de pequeño tamaño, comparadas con el resto de las de su especie,  de color gris en la parte dorsal y blanca en la parte ventral, con una mancha de color marrón oscuro en la cabeza durante la época reproductora, la cual queda reducida a una pequeña mancha auricular el resto del año.

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus). Fuente SEO/BirdLife

Más tarde aparecieron gaviotas sombrías, las cuales gracias a su versatilidad y capacidad de adaptación, han conseguido conquistar buena parte del territorio que antes dominaban las gaviotas reidoras. Son de tamaño considerablemente más grande que las demás y son de color blanco con el dorso en gris oscuro. Destacan sus patas, pico e iris que son de color amarillo brillante y además presentan un anillo ocular rojo muy característico.

Gaviota sombría (Larus fuscus). Fuente SEO/BirdLife

Ambas especies son coloniales y es frecuente verlas formando grandes grupos cerca de lugares donde abunde el alimento, tales como humedales y vertederos. En el caso de las sombrías suelen invadir colonias de otras especies de gaviotas y robarles los huevos y los pollos.

¿Pero por qué aparecieron estas aves en Madrid? Normalmente las poblaciones migran desde sus zonas de cría en Europa hasta nuestro país, y cada vez son más las que eligen las zonas interiores donde obtienen comida regularmente. En las últimas dos décadas, en Madrid, se han llegado a superar los cien mil individuos en los meses de invierno.

Una bandada de gaviotas en un tramo del río Manzanares a su paso por Madrid. (Foto: Kike Rincón)

El principal motivo de su llegada a la capital es la gran capacidad que tienen para adaptarse y aprovechar las ventajas que les ofrecen los vertederos de residuos que se sitúan cerca de las grandes ciudades. Otra de las razones parece estar en la renaturalización del río Manzanares, estas aves se posan en el río a descansar y usan su cauce como vía que conecta sus zonas de alimentación diarias en el sur y sureste de Madrid, como es el caso del Parque Regional del Sureste, y los principales dormideros del norte, como son los embalses de Guadalix y Santillana.

Como ocurría en el caso de las cigüeñas blancas, la mayoría de las que vemos en la capital son poblaciones invernantes que no crían aquí, pero también hay una parte de la población joven que decide quedarse y pasar el resto del año en los humedales y ríos de la capital.

Fuentes:

Aves de España. Eduardo de Juana y Juan M. Varela.

Seo/BirdLife

https://www.larazon.es/madrid/20200203/7qs5rlwiwfg5bki26ovpqt5z54.html

https://www.madridiario.es/440884/fauna-aves-renaturalizacion-manzanares

Avefría europea (Vanellus vanellus)

De todas las especies de aves limícolas, seguramente la especie más fácil de identificar sea el avefría (Vanellus vanellus) la cual tenemos la suerte de tener en la superficie del Parque Regional del Sureste.

Al igual que especies como el petirrojo, podemos verla en la Península Ibérica durante todo el año, pero es más fácil hacerlo en invierno ya que su población aumenta con la llegada de individuos procedentes de Europa central y occidental a partir del mes de noviembre. La presencia de estos individuos invernantes, que permanecerán hasta el mes de marzo en nuestras latitudes, nos avisa de la llegada del frío (de ahí su nombre común Avefría y su nombre científico derivado del latín vannus, que aventa).

Ejemplar de avefría con su característico patrón de coloración.

De mediano tamaño (30 cm de longitud, 70 cm de envergadura, 250 gr de peso) y pico corto, la facilidad en su identificación radica en la cresta de finas plumas negras al final de su cabeza; su vientre y cara blancos; su píleo, frente, garganta y banda pectoral de color negro, y sus alas amarronadas con iridiscencias verdosas de las partes superiores en las mismas. En vuelo se aprecian sus alas largas y redondeadas de color blanco y negro.

Grupo de avefrías descansando en un islote en medio de un terreno inundado.

Especie gregaria, su dieta se compone fundamentalmente de invertebrados terrestres (milpiés, arañas, insectos, moluscos,…) que complementa ocasionalmente con algún pequeño vertebrado (ranas o peces) y algo de materia vegetal (semillas o gramíneas).

Su época de cría comienza en mayo con la puesta de cuatro huevos depositados en una leve depresión a veces cubierta con material vegetal. Tras una incubación de casi un mes, nacen unos pollos capaces de desplazarse y alimentarse por si mismos nada más salir del huevo que en 40 días habrán completado su desarrollo.

Habita preferiblemente herbazales, llanuras encharcables y áreas pantanosas. Sin embargo, muchos de estos hábitats han sido degradados o transformados por el ser humano (desecación, canalización de aguas, intensificación agrícola, graveras,…) por lo que han tenido que adaptarse a ambientes antropizados como pastizales o dehesas. Otras amenazas son la intensificación de la actividad ganadera en sus zonas de cría, los incendios y la depredación por parte de perros, ratas y córvidos.

Fuentes:

Sociedad Española de Ornitología

www.vertebradosibéricos.com

“Guía de la Naturaleza en el Parque Regional del Sureste”. Grupo NAUMANI. 2005.

“Guía de campo de las aves de España y Europa”. Rob Hume. Ediciones Omega. 2002.

Búho real (bubo bubo)

Una de las aves más difíciles de ver en el Parque Regional del Sureste es el búho real, su nombre científico proviene de la Edad Media y representa el sonido que hace esta rapaz. Es la más grande de las rapaces nocturnas europeas, con una altura de 60-70 cm, un peso que varia entre 1,5-3 kg y una envergadura de 150-180 cm.

El búho real, posee un plumaje pardo y jaspeado, con distintos tonos de marrón, negro y blanco. Cuenta con dos carismáticos penachos de plumas a los lados de la cabeza en forma de ‘orejas’, los cuales son más erizadas en los machos. Los ojos son lo más llamativo de este animal, pues son de un naranja muy intenso.

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Ojos naranjas del búho real, imagen de pixabay.

El búho real es un formidable depredador nocturno capaz de alimentarse de una enorme variedad de presas, su preferida son los conejos. En ausencia de esta presa, pueden alimentarse de reptiles, ranas, peces o de algún mamífero abundante como topillos o ratas e incluso de otras rapaces. Se considera que está en lo más alto de la cadena trófica ya que no tiene ningún tipo de depredadores, excepto el ser humano.

Su vuelo es tremendamente silencioso. Los búhos, como otras rapaces, tienen posaderos habituales desde los que otean la actividad a su alrededor, esperando que una presa delate su presencia, momento en el que caen desde el cielo en perfecto silencio.

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Ala, garra y cráneo del búho real en la exposición del Centro El Campillo

Aunque de carácter reservado y solitario, puede instalarse en hábitats muy diversos, pero prefiere las zonas bravías con abundantes roquedales, tajos y cortados. En el Parque Regional del Sureste habita en las repisas y oquedades del cantil rocoso. Es fuertemente territorial. Suelen formar parejas estables que se mantienen unidas durante todo el año. Presentan cierto dimorfismo sexual siendo las hembras algo más grandes que los machos.

El cortejo y marcaje del territorio comienza aproximadamente en noviembre-diciembre, prolongándose los cantos hasta poco entrado el año. El marcaje del territorio lo realizan emitiendo su canto desde posaderos que lo delimitan, se ha observado que realizan marcación de territorio sobre rocas mediante excrementos.

No construyen nido, poniendo entre febrero-abril normalmente 3 huevos con diferencias de 2 a 4 días entre ellos.  La incubación comienza con la puesta del primer huevo, así el nacimiento de los pollos es asincrónico lo que determina desde el primer momento una jerarquía alimentaria en la pollada. Aunque ambos progenitores se encargan del cuidado de los pollos es la hembra la que dedica más tiempo a las cebas y al cuidado de la prole. Los pollos abandonan el nido a los 28-35 días, sin poder volar aún, y los progenitores continúan alimentándolos durante algún tiempo. A los 60 días ya vuelan. Los búhos jóvenes una vez abandonan el nido no realizan desplazamientos de gran envergadura y raramente se alejan del lugar de nacimiento más de 100 km. 

Durante décadas, el búho real fue duramente perseguido por los supuestos daños que causaba a las especies cinegéticas. Actualmente, aunque han disminuido los ejemplares muertos por disparo, se enfrentan a otras amenazas como los tendidos eléctricos, la proliferación del tráfico rodado y los cambios en la explotación del medio rural.

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Búho real en las instalaciones del Centro El Campillo.

Fuentes y Bibliografía:

“Guía de la Naturaleza en el Parque Regional del Sureste”, Coordinador Manuel Fernández. Grupo Naumanni

https://brinzal.org

Homepage

https://www.faunaiberica.org

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)

Dentro de la familia de los zampullines y los somormujos en España, el más grande y llamativo de todos es el somormujo lavanco, el cual tenemos como residente en El Campillo. Es frecuente verlo nadar elegantemente por nuestra laguna solo, por parejas o incluso llevando a sus crías encima.

Somormujo 6

Somormujo Lavanco y su cría.

Se trata de un ave de tamaño mediano y cuerpo alargado que se caracteriza por tener un cuello largo y estilizado. Durante la época de cría (primavera y verano) su plumaje es muy vistoso, de la cabeza de color blanco salen unos penachos de plumas a modo de cresta de color negro y de las mejillas salen plumas de color negro y rojo. El cuello, el pecho y el vientre son de color blanco que contrasta con el negro del dorso y los laterales rojizos. Durante el invierno su plumaje es predominantemente oscuro, excepto por la cabeza, el cuello y las partes ventrales.

Macho y hembra son idénticos, sin embargo, los juveniles se distinguen de los adultos por unas líneas negras que presentan en la cabeza.

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Es un ave acuática ampliamente localizada en humedales, por lo que es frecuente verlo en las lagunas que conforman el Parque Regional del Sureste. Preferiblemente se asienta en aguas con cierta profundidad, ya que son buenos buceadores, y con presencia de peces, de los que se alimenta. También, y aunque en menor medida, puede alimentarse de insectos y larvas, crustáceos y moluscos.

Algo que llama mucho la atención de esta especie es su particular cortejo, en el que el macho y la hembra realizan una danza con las plumas del cuello y la cabeza hinchadas. Comienza con la pareja enfrentándose uno al otro con el cuello erguido y las plumas erizadas realizando movimientos laterales lentos, después la hembra nada al ras del agua emitiendo un graznido característico de esta especie. También es habitual que ambos pretendientes recojan plantas del fondo y se las ofrezcan juntando el pecho y el cuello y finaliza en la orilla donde agachados con el cuello en horizontal caminan torpemente. Estos cortejos se siguen repitiendo con el territorio ya escogido y se intensifican cuando hay intrusos u otros somormujos cerca.

Una vez emparejados, los somormujos construyen sus nidos flotando en el agua pero cerca de la orilla entre el carrizo. Se compone de hierbas, plantas acuáticas, carrizo seco, palos y ramas y otra vegetación seca o podrida. Ambos progenitores colaboran en la construcción del nido pero son los machos los que ponen más interés. Las puestas varían de 3 a 6 huevos.

El somormujo está catalogado como “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Su principal depredador natural son grandes peces como el lucio que se alimenta de las crías. Además es bastante sensible a la contaminación y degradación de las lagunas donde habita, ya sea por motivos antrópicos o climáticos. Las inundaciones de los nidos y las sequías, que hacen que los nidos queden expuestos a posibles depredadores, son las principales amenazas de esta especie, ya que disminuyen el éxito reproductivo de estas majestuosas aves acuáticas.

Somormujo 2

Somormujo nadando por la laguna de El Campillo.

¡Ya sabes! Si quieres disfrutar de esta magnífica ave, tan sólo tienes que darte una paseo por los alrededores de alguno de los humedales del Parque Regional del Sureste o venir a nuestro centro y observarlos a través de unos prismáticos desde nuestro mirador. ¡Te esperamos!

Fuentes:

http://www.pajaricos.es/mas/massomormujolavanco.htm

https://ebird.org/species/grcgre1?siteLanguage=es_ES        

https://www.objetivonaturaleza.com/somormujo-lavanco/somormujo-lavanco

https://www.pajaricos.es/s/s1/somormujolavanco.htm

https://www.seo.org/ave/somormujo-lavanco/