El majuelo (Crataegus monogyna)

El majuelo (Crataegus monogyna) o espino albar es otra de las especies que podéis encontrar en el Parque Regional del Sureste. Si os fijáis, de camino a nuestro centro El Campillo, veréis un magnífico ejemplar.

majuelo2 con logo

Majuelo en flor

 

El majuelo espino albar es un arbusto o arbolillo de hasta 8 ó 10  metros de altura, aunque no solemos verlo más alto de 3 ó 4. Forma parte de la vegetación típica del bosque de ribera, uno de los ecosistemas del Parque Regional del Sureste.

majuelo espina con logo

Detalle de las espinas del tronco del majuelo

 

Su tronco suele ser de color grisáceo, mientras que sus ramas pueden ser más claras. Éstas suelen acabar en fuertes espinas, que encontramos también en el tronco. Las hojas son de color verde, anchas y divididas en tres, cinco o hasta 7 gajos y las pierde en invierno. En cuanto a sus flores, suelen ser de color blanco y crecer en forma de ramillete. Desprenden un olor agradable y son muy llamativas, lo que justifica el uso de esta planta en ornamentación. Florece en marzo, abril o mayo.

majuelo hoja con logo

Detalle de las hojas del majuelo.

 

A parte de ser apreciado por sus bonitas flores, el majuelo es fácilmente reconocible gracias a sus frutos, que aparecen a finales de verano y principios de otoño. Éstos son de color rojo intenso y redondos, de tamaño similar a un guisante.

majuelo con logo 1

Detalle de las flores del majuelo

 

A parte de su uso como planta ornamental, el majuelo se puede aprovechar de distintas formas. Por ejemplo, su madera es dura y resistente, y se utiliza en tornería y como combustible para fabricar carbón. Por otro lado, sus flores, una vez recogidas y desecadas, se usan para preparar un tónico contra las dolencias cardíacas. También se puede consumir en forma de tisana.

Fruto majuelo

Detalle de los frutos del majuelo sin madurar

 

Fuentes:

  • FONT QUER, Pío (2003): Plantas medicinales, El Dioscórides renovado. Ediciones Península, Barcelona, España
  • LÓPEZ, Ginés (2010): Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares, Ediciones Mundi-Prensa, Madrid, España
Anuncios

El Taray (Tamarix gallica)

En anteriores entradas os hemos presentado especies típicas que forman la flora del Parque Regional del Sureste de Madrid como son el olmo (Ulmus minor), la retama de bolas (Retama sphaerocarpa) o el junco churrero (Scirpus holoschoenus). Hoy queremos hablaros  de otra: el taray (Tamarix gallica).

Diapositiva1

Tarajal en la senda de Soto de las Juntas

El taray  es un pequeño árbol o arbusto que puede alcanzar los diez metros de altura. Vive en ambientes húmedos, tradicionalmente salinos y en el Parque Regional del Sureste lo encontramos en los humedales de gravera y sotos de ribera. Su nombre en latín, Tamarix, era el nombre con el que los romanos se referían a esta especie. Se cree que su origen es africano o semítico, tal vez derivado de mārar (amargo), con el prefijo semita ta-. Es semejante al árabe vulgar taráj, de donde deriva el nombre español, taray.

detalle hojas con logo

Detalle de las hojas del taray.

Sus hojas son pequeñas, glaucas  y escuamiformes, es decir, hojitas diminutas de color verde claro y con forma de escama. Por otro lado, su corteza es áspera y de un color gris oscuro que se vuelve más rojo en los ramas. Estas últimas son delgadas, largas y flexibles. Sus flores son de rosadas a blancas y forman espigas largas y colgantes apareciendo de abril a junio formando frutos con forma de diminutas cápsulas donde se encuentran sus pequeñas semillas.

detalle ramitas con logo

Detalle de las ramas del taray.

Esta planta se utiliza por sus propiedades astringentes. Tanto sus ramitas con sus pequeñas hojas como su corteza, son empleadas para preparar un cocimiento hervido. Se toman varias tazas al día para cortar la diarrea y es mejor tomarla sin azúcar. También se dice que los magos de Persia tallaban sus varitas de adivinación en madera de esta especie.

flores con logo

Detalle de las flores del taray.

Fuentes:

  • Coord. FERNÁNDEZ, Manuel (2005): Guía de la Naturaleza en el Parque Regional del Sureste, Grupo Naumanni, Rivas-Vaciamadrid, España
  • LÓPEZ, Ginés (2010): Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares, Ediciones Mundi-Prensa, Madrid, España
  • STERRY, Paul, (2000): Flora y Fauna de España y del Mediterráneo, Lynx Edicions, Barcelona, España
  • FONT QUER, Pío (2003): Plantas medicinales, El Dioscórides renovado. Ediciones Península, Barcelona, España

El Olmo (Ulmus minor)

En los bosques de ribera del Parque Regional del Sureste encontramos una especie arbórea muy conocida: el olmo (Ulmus minor). Este árbol crece en la banda de vegetación del bosque de ribera más alejada del agua en suelos profundos y climas templados.

olmeda

Olmeda en el camino que recorre la laguna de “El soto de las Juntas”

El olmo tiene porte robusto y elevado, pudiendo alcanzar los 30 metros de altura. Sus hojas son caducas, simples, de borde aserrado, puntiagudas en el extremo y redondeadas, con base asimétrica, es decir, posee una de las mitades más desarrollada que la otra.

Diapositiva7

Hojas y sámaras maduras en una rama de olmo.

Sus flores aparecen a finales del invierno (entre febrero y marzo) formando inflorescencias (flores agrupadas que nacen en un mismo tallo). Los frutos tienen forma de sámara con un ala que rodea por completo la semilla y pasan del verde claro y rojo alrededor de la semilla al pardo amarillento cuando van a caer del árbol en abril. El fruto madura diseminando sus semillas antes de que las hojas estén completamente formadas.

Diapositiva4

Inflorescencias en las ramas de los olmos.

La madera del olmo, de color marrón clara, es fácil de trabajar, difícil de hendir y muy resistente a la putrefacción si se mantiene húmeda. Por su facilidad para ser trasplantado, ha sido ampliamente utilizado en construcción y ornamentación desde muy antiguo.

Diapositiva1

Ramas de olmo repletas de sámaras inmaduras.

Desgraciadamente, este árbol se está viendo afectado por una enfermedad letal que ha diezmado su población: la grafiosis. Desde  principios de siglo XX (1918), cuando apareció por primera vez en Europa, la grafiosis de los olmos ha demostrado ser una de las enfermedades forestales más devastadoras que se conocen.

Febrero en el Parque Regional Del Sureste

Desde pequeños nos enseñan que la primavera es la estación de las flores, la época de cría de los animales e incluso, para muchos, la estación más bonita del año. Pero la primavera no sería primavera sin invierno. Y este año 2015 la primavera no llega hasta el 20 de marzo. Entonces… ¿por qué pueden verse flores desde febrero en el Parque Regional del Sureste?

Si bien todas las cosas que sabemos de la primavera son ciertas, no dejan de ser una generalidad y, como en todo, hay particularidades. Los que hayáis tenido la suerte de pasear por el Parque Regional del Sureste este último mes habréis podido comprobar como la naturaleza se prepara durante el final del invierno para estar lista para la primavera.

Las especies arbóreas más representativas del bosque de ribera en el tramo del río Jarama que abraza la laguna de El Campillo (el álamo blanco, el álamo negro, el fresno y el olmo) comenzaron a salir de su “letargo” invernal en febrero. Fue en este mes cuando empezaron a asomar las yemas reproductoras en sus ramas desnudas (al ser especies de hoja caduca) y, a continuación, las flores. Lo más curioso y llamativo de todo este proceso es que aparecen antes las flores que a las hojas.

Las flores del olmo son muy pequeñas (miden solo unos 0,5 cm), presentan un pedúnculo corto y se encuentran agrupadas en ramilletes purpúreos.

Diapositiva4

Ramilletes de flores presentes en los olmos.

Por su parte, las flores del fresno son un poco más tardías y, aunque empiezan a desarrollarse mucho en este mes, tardarán un poco más de tiempo en estar en su plenitud.

Diapositiva1

Detalle de las flores del fresno.

En cuanto a las especies de álamos, es el álamo blanco el que más prisa parece tener, ya que a finales de febrero presenta en muchos de sus individuos los amentos (racimos colgantes) completamente desarrollados repletos de “micro” flores casi imperceptibles a simple vista.

blanco

Evolución de las yemas de los álamos blancos, desde que aparecen hasta que florecen.

Por su parte, el álamo negro, aunque sigue un curso casi idéntico a su primo el blanco, es un poco más tardío y en febrero no se pueden observar nada más que sus yemas (salvo alguna excepción).

alamo negro

Ramas de álamos negros repletas de yemas.

En ambos casos son más llamativos los amentos masculinos al presentar sus flores un color rojizo.

florido1

Álamo blanco repleto de amentos.

florido2

Detalle de los amentos del álamo blanco.

Junto a estos árboles ribereños, crecen en la vereda del camino algunos almendros cuyas flores son más grandes y llamativas que las de los otros árboles presentes. Si bien la mayoría solo presentaba un par de flores a finales de febrero, alguno ya tenía más de la mitad de sus ramas floridas.

almendro

Evolución de las yemas de los almendros desde su aparición hasta la formación de la flor.

Y es así como empieza la primavera, a finales del invierno. Así que cuando salgas al campo, abre bien los ojos y no pierdas detalle de lo que pasa en cada mes en la naturaleza.