Enea o Espadaña (Typha domingensis)

Entre la flora del ecosistema del humedal encontramos a la Enea (Typha domingensis), muy abundante en el Parque Regional del Sureste. Se trata de una planta acostumbrada a suelos húmedos durante todo el año. La podemos encontrar al borde de lagunas, pantanos y riberas con una altura de hasta 2 metros junto con otras especies palustres como son el carrizo (Phragmites australis) o el junco churrero  (Scirpus holoschoenus). Es la especie de Typha más común y está adaptada a ecosistemas degradados y aguas eutrofizadas gracias a su elevada tasa anual vegetativa por medio de rizomas y su tolerancia a la salinidad.

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Ilustración de la enea desde la Laguna El Campillo.

Esta planta posee rizomas subterráneos que le permiten extenderse ámpliamente y construir poblaciones monoespecíficas o mixtas con otras especies. Sus hojas son alargadas, anchas y planas de color verde. Florece a principios de verano durando toda la estación. Sus flores son pequeñas y numerosas, estando agrupadas en una inflorescencia con forma cilíndrica o de “puro o salchicha”. Al final de los tallos es donde se sitúan las inflorescencias que constan de dos partes. Primero, en la parte inferior estaría ese gran “puro” que contiene las flores femeninas; a continuación en la parte superior, la inflorescencia se estrecha con un color más claro es donde se encuentran las flores masculinas.

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Ilustración de la inflorescencia con forma de “puro o salchicha”.

En cuanto a los usos tradicionales, sus hojas trenzadas son utilizadas en cestería, con ellas se fabrican esteras para cubrir canastos y asientos de sillas; los tallos se empleaban para hacer persianas y cortinas; y los “pelos” de los frutos como relleno de cojines y almohadas. Además, las inflorescencias se han utilizado como elemento decorativo u ornamental. Esta planta también posee numerosas propiedades medicinales, entre otras, sus rizomas son astringentes, diuréticos y sirven para cortar hemorragias. Sus rizomas son apreciados por los animales, además, estas formaciones vegetales también les sirven como refugio. Entre ellos los jabalíes, animal muy común en el Parque, que escarban para desenterrarlos y comérselos.

 

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Ilustración de una cesta fabricada con enea.

Ven a disfrutar de un día de campo al Parque Regional del Sureste e intenta localizar a la enea. Pero recuerda, no está permitido arrancar nada. Localízala, disfruta de ella y como recuerdo llévate una foto 😉

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El majuelo (Crataegus monogyna)

El majuelo (Crataegus monogyna) o espino albar es otra de las especies que podéis encontrar en el Parque Regional del Sureste. Si os fijáis, de camino a nuestro centro El Campillo, veréis un magnífico ejemplar.

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Majuelo en flor

 

El majuelo espino albar es un arbusto o arbolillo de hasta 8 ó 10  metros de altura, aunque no solemos verlo más alto de 3 ó 4. Forma parte de la vegetación típica del bosque de ribera, uno de los ecosistemas del Parque Regional del Sureste.

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Detalle de las espinas del tronco del majuelo

 

Su tronco suele ser de color grisáceo, mientras que sus ramas pueden ser más claras. Éstas suelen acabar en fuertes espinas, que encontramos también en el tronco. Las hojas son de color verde, anchas y divididas en tres, cinco o hasta 7 gajos y las pierde en invierno. En cuanto a sus flores, suelen ser de color blanco y crecer en forma de ramillete. Desprenden un olor agradable y son muy llamativas, lo que justifica el uso de esta planta en ornamentación. Florece en marzo, abril o mayo.

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Detalle de las hojas del majuelo.

 

A parte de ser apreciado por sus bonitas flores, el majuelo es fácilmente reconocible gracias a sus frutos, que aparecen a finales de verano y principios de otoño. Éstos son de color rojo intenso y redondos, de tamaño similar a un guisante.

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Detalle de las flores del majuelo

 

A parte de su uso como planta ornamental, el majuelo se puede aprovechar de distintas formas. Por ejemplo, su madera es dura y resistente, y se utiliza en tornería y como combustible para fabricar carbón. Por otro lado, sus flores, una vez recogidas y desecadas, se usan para preparar un tónico contra las dolencias cardíacas. También se puede consumir en forma de tisana.

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Detalle de los frutos del majuelo sin madurar

 

Fuentes:

  • FONT QUER, Pío (2003): Plantas medicinales, El Dioscórides renovado. Ediciones Península, Barcelona, España
  • LÓPEZ, Ginés (2010): Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares, Ediciones Mundi-Prensa, Madrid, España

Rosal silvestre (Rosa canina)

A lo largo de la senda que rodea la laguna de El Campillo, así como en otras zonas del Parque Regional del Sureste, podemos encontrarnos con un arbusto espinoso de no más de 3 metros de altura de hojas compuestas imparipinnadas con borde aserrado (de febrero a noviembre), flores de color blanco o rosado (de mayo a junio) y frutos ovoides de color rojo (a finales de verano). Se trata del rosal silvestre (Rosa canina), también conocido como escaramujo. Su nombre científico proviene del latín y significa “rosa de perros”, que hace alusión a la forma de sus espinas que se parecen a los colmillos de los perros o porque se creía que era eficaz contra la rabia.

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Ficha dibujo de la especie en donde podemos apreciar sus hojas compuestas, los frutos (escaramujos) así como las flores y las espinas. Fuente: wikipedia.

Propio de lindes de bosques y caminos, crece en todo tipo de suelos llegando hasta los 2.000 metros de altitud. Se cultiva también como planta ornamental, lo que hace que podamos verla en parques y jardines. Es un arbusto muy común en toda la Península Ibérica, se distribuye por toda Europa, oeste y centro de Asia, norte de África, en las islas Azores y Canarias, pero no se da en Baleares.

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Detalle de la flor y las hojas del rosal silvestre.

A lo largo de la historia, esta planta ha sido utilizada tradicionalmente con fines terapéuticos. Su alto contenido en taninos ha hecho que haya sido usada como astringente, de ahí que popularmente se la conozca también como “tapaculos”. Con los pétalos se preparaba la conocido como agua de rosas con propiedades oftalmológicas; con sus frutos, ricos en vitamina C y diuréticos, se preparaban mermeladas; y las raíces y las hojas se cocían por sus efectos antidiarreicos.

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Escaramujos presentes en el camino de la laguna de El Campillo.

Recuerda que todas las plantas del Parque Regional del Sureste están protegidas y, por lo tanto, está prohibida la recolección total o parcial de cualquiera de ellas. Disfruta de sus colores, de sus olores, … pero déjalas como están. ¡Muchas gracias!

Retama de bolas (Retama sphaerocarpa)

Otra planta de la que os queremos hablar es de la famosa retama de bolas, llamada así por la forma de sus frutos. Esta especie está muy presente en el Parque Regional del Sureste de Madrid, y en muchos otros lugares, así que seguro que os es familiar, aunque puede que la llaméis de otra forma como retamón, lluvia de oro, escoba…

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Ejemplar en flor en la senda que rodea nuestra laguna.

Es una especie de porte arbustivo, de hasta 3 metros, con ramillas grisáceas o verdosas cuadrangulares. Las hojas son alternas, simples y muy pequeñas, además duran muy poco en la planta. Florece de abril a junio o julio mostrando unas pequeñas y muy llamativas flores amarillas como las que se aprecian en la foto.

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Retama de bolas en flor en la Senda de la Laguna El Campillo.

La retama es una planta de la familia de las leguminosas, familia que dispone en sus raíces de nódulos con la bacteria Rhizobium, lo que les confiere la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico y enriquecer, de esta manera, el suelo. Gracias a esta característica, la retama constituye uno de los primeros estadios en la recuperación de algunos ecosistemas degradados, colonizando las zonas que han sido destruidas, abandonadas o dañadas. Como la presencia de esta planta enriquece el suelo, ayuda a otras plantas a crecer y sobrevivir y por tanto favorece la evolución o sucesión ecológica de los lugares en lo que está presente.

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Detalle de las flores

El epíteto específico sphaerocarpa hace referencia a la forma de su fruto, que son pequeñas bolas que esconden la semilla dentro. Al agitar los frutos, la semilla se mueve y producen un sonido característico que ha llevado a usar éstos como sonajeros tradicionalmente.

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Frutos de la retama de bolas en agosto en la Senda de la Laguna El Campillo.

La retama no es muy exigente, solo requiere un clima mediterráneo no excesivamente frío ni húmedo. Se encuentra, únicamente, en la noroeste de África (Argelia, Túnez, Marrueco) y en la Península Ibérica, donde esta ampliamente repartida por toda la zona de clima mediterráneo.

A parte del uso de sus frutos como sonajero, hace tiempo se cultivaba en abundancia para usar su leña en hornos de pan. Y sus ramas se usaban (y aún se usan en algunos lugares) para hacer escobas, gracias a su dureza y estructura tan ramificada.

Bibliografía:

¿Qué nos cuentas, Jarama?

A parte de nuestro amplio y sugerente abanico de actividades dirigidas a centros educativos, desde el Centro El Campillo participamos también en el  Programa Entornos de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid;  ofreciendo una actividad diseñada para el aprendizaje y disfrute de los y las escolares. Esta actividad se conoce como “¿Qué nos cuentas, Jarama?” y del nombre podéis deducir cuál es el hilo conductor de ésta: el río Jarama, el eje principal del Parque Regional del Sureste.

El recorrido empieza, como la mayoría de nuestras actividades, en el aparcamiento de la Laguna El Campillo. Tras la primera toma de contacto, lo principal es situar al grupo, así que con ayuda de un mapa, presentamos el Parque, el municipio de Rivas, la zona conocida como El Campillo… y explicamos, brevemente, en que consistirá la mañana.

Una vez que el grupo se ha ubicado, partimos rumbo al famoso Puente de Arganda, que cruza sobre el protagonista de la actividad. Ahí conocemos el río en su tramo bajo, su pasado como la playa de Madrid, y los efectos que las actividades humanas han tenido y tienen sobre éste. También presentamos la historia del puente, alguna anécdota que no deja indiferentes a los y las escolares y, como no, las plantas y animales que habitan el ecosistema de bosque de ribera.

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Puente de Arganda

Partimos ahora de nuevo rumbo a la laguna, para disfrutar de las impactantes vistas y conocer su inesperado origen. Para ello, tendremos que descifrar un divertido jeroglífico: ¿qué había aquí antes de que se convirtiera en un humedal? ¿cuántos años tardó en formarse? ¿de dónde salió todo ese agua?…

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Grupo de escolares resolviendo el misterio del origen de la Laguna El Campillo

Tras averiguar las respuestas a tantas preguntas, descubrimos quién habita este ecosistema de humedal; conocemos algunas de las plantas aromáticas presentes en el entorno, así como sus usos y propiedades; y observamos los impactantes cortados yesíferos.

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Plantas aromáticas en la Senda de la Laguna El Campillo.

Tras todo esto, llega el momento de poner a prueba los conocimientos adquiridos hasta el momento… nos preparamos por equipos y con unos bonitos sombreros completaremos los huecos que hay en la historia del entorno. Ya con ella completa, y comprendida la evolución que ha tenido lugar en los alrededores, son los mismos alumnos y alumnas los y las que sacan energías y ganas para ayudar en el cuidado y conservación de este valioso lugar que hemos conocido.

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Grupo de escolares demostrando todo lo aprendido sobre el Parque Regional del Sureste

Seguimos la marcha y, una vez en nuestro recinto, hay que pasar otra pequeña prueba… cada grupo tendrá que centrar todas sus energías en recordar e imaginar los oficios tradicionales que durante años se han desarrollado en estas zonas para descubrir, a partir de 4 claves, 4 de ellos. Así podrán entender de dónde sale la suela de las alpargatas, qué origen tiene ese característico dibujo en la corteza de los quesos o el duro trabajo que desempeñan los pastores.

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Objetos de artesanía y oficios tradicionales en el Parque Regional del Sureste

Tras tantas pruebas satisfactoriamente superadas, acabamos la mañana con buen sabor de boca: conociendo las entrañas del Centro de Educación Ambiental El Campillo.

El Esparto (Stipa tenacissima L.) y sus usos en el entorno del Parque Regional del Sureste

La vegetación del Parque contiene una elevada diversidad de especies (algunas endémicas de la Comunidad de Madrid). Se considera singular y rara, y muy contrastada entre las áreas más elevadas y el fondo del valle bajo del Jarama. Así en las áreas de cortados y cuestas -con dominio de yesos en sus suelos- existe una flora muy especializada en estas litologías, formada exclusivamente por matorrales. En general, son especies adaptadas a la escasez de agua y elevadas temperaturas estivales.

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Salsola vemiculata o también llamada Barrilla

Una de las especies más destacadas por sus usos ligados a actividades humanas es el “Esparto” o “Atocha” (Stipa tenacissima L.) Esta especie forma comunidades denominadas espartales o atochales, donde es la especie dominante. Es una gramínea perenne con forma de mata, compuesta por un conjunto de macollas de crecimiento radial.

Adquiere porte de matorral cuyos tallos floridos (a modo de espiga) pueden alcanzar los 1,5 m de altura sobresaliendo del resto de sus hojas. Sus hojas son estrechas parecidas a juncos y muy numerosas formando cepellones o macollas. Frecuente en terrenos secos y pobres de sustrato arenoso. Florece de marzo a junio. No presenta grado de amenaza.
La forma de la hoja es el resultado de la adaptación que ha desarrollado para evitar la pérdida de agua, al enrollarse sobre su envés, minimizando así la transpiración.

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Stipa tenacissima L.

Usos del esparto

Ya desde la época romana, el ser humano ya desde la ha utilizado la fibra de esparto para la fabricación de pasta de papel, cuerdas y los más variados utensilios (que incluyen, entre otros, zapatos, cestas, redes de pesca, costales, espuertas y capachos para el prensado de la uva y la aceituna).

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Espartales o atochares

El momento adecuado para su recogida es en los meses centrales del verano, la fórmula más cómoda es reunir un grupo de atochas en un ramo y usar este mismo ramo para tirar del siguiente hasta formar haces para su posterior transporte, se deja secar a menos que se vaya a usar en verde, en cuyo caso se procede a tejer y se cura en la propia pieza una vez hecha. Su trabajo tradicionalmente se ha dividido según si el esparto se usaba verde o dejándolo macerar y según si se picaba con mazo o no. Cuando el esparto se seca se puede guardar para trabajar en otro momento, aunque para poder volverlo a trabajar ha de ser remojado al menos 48 h para que permita que vuelva a estar flexible, o bien se sumerge en agua algo más de un mes para proceder a picarlo y tener la textura apropiada para otro tipo de trabajos

El esparto se ha destinado a la cestería, el calzado y múltiples usos ya que es muy flexible permite su trabajo de manera relativamente sencilla ya sea reuniéndolo en soguillas o bien en pleita para su posterior trabajo. La pleita es el esparto que se junta para formar una tira ancha trenzada en grupos de mínimo tres, a mayor ancho mayor número de haces de esparto para hacer la pleita, para luego ser tejida unida en una cesta o ser usada por ejemplo como cincha para formar el queso. Labor para la que era muy adecuada por mantener la forma y dejar salir el suero a ello debemos la forma de algunos quesos y su textura en la corteza, aunque hoy esta en muchos casos se reproduce con moldes de plástico. La soguilla de esparto se ha usado mucho para las alpargatas cuya suela se formaba de esparto haciendo una espiral con la cuerda y luego cosiéndola para que no se soltara, posteriormente se le añadía la tela para formar el calzado.

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Parque Regional del Sureste

Las piezas de esparto características han sido muchas y muy variadas a lo largo de la tradición, desde las esparteñas o alpargatas a canastos, queseras, meloneros (para colgar los melones) fundas de botellas o garrafas para mejor mantener la temperatura o características de lo que en ellos se guardaba, soplillos para avivar la lumbre y otra multitud de elementos ya olvidados casi como los serones para cargar mercancía en los burros o los tizneros para apoyar las ollas recién salidas del fuego (precisamente se llaman tizneros porque quedaban manchados de hollín).

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Esparto en el Parque Regional del Sureste

Aún podemos encontrar en Madrid (que es lo que mejor conocemos, seguramente esto se repita en otras zonas de España) algunas tiendas en que comprar productos de esparto como la Espartería de Juan Sánchez, la conocida Alpargatería Casa Herránz en la Calle Toledo y un Taller en Valdemanco que realiza cursos para el trabajo del esparto y otras labores tradicionales.

Fuentes:

http://www.artesaniaiberica.es

El Parque Regional del Sureste. Comunidad de Madrid. ISBN: 84-451-1605-3

Ecosistemas: Revista cientifica y técnica ecologia y medio ambiente num: 2007_1

Plantas medicinales en el Huerto Caracol (I)

En el Centro El Campillo podéis visitar un montón de cosas, entre ellas, nuestro Huerto didáctico Caracol, ¿lo conocéis? En él hay árboles frutales, plantas aromáticas, plantas medicinales… Y hoy os queremos hablar de algunas de esas plantas medicinales, que quizá conocéis, o al menos habréis visto alguna vez:

  • Hierba callera (Sedum telephium)
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Hierba callera en el Huerto Caracol

La hierba callera es una planta perenne, suculenta, perteneciente  a la familia de las crasuláceas. Como las demás plantas de su género,  almacena agua en sus hojas, lo que le ayuda a sobrevivir a las sequía. Florece en pleno verano, mostrando unas inflorescencias de color púrpura, tintada a veces con tonalidades blancas o rosa pálido. Se encuentra en zonas montañosas de Europa central y meridional, en bosques, setos y áreas umbrías.

Se usa en la preparación de ensaladas, sopas y purés; pero su principal virtud es la vulneraria, ayudando a activar la cicatrización y encoramiento; para usarla se retira la fina capa que cubre la cara superior de sus hojas y la molla se aplica sobre las llagas, quemaduras, cortes… Aunque su nombre viene de su uso para ablandar los callos.

Los antiguos conocieron diversas hierbas llamadas telephion, pero no es fácil identificarlas. Según Andrés Laguna, una de ellas se llama telephium, “porque sana las llagas malignas y desahuciadas, como aquellas que consumieron a Télefo, rey de la Misia, las cuales también se llaman, por esta razón, telefias“.

  • Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi)
Gayuba

Gayuba en el Huerto Caracol

La gayuba, también conocida como uva de oso, es un arbusto perenne, que pertenece a la familia de las ericáceas. Florece -mostrando unas flores rosadas o blanquecinas con 5 sépalos pequeños y redondeados- desde marzo hasta julio, según la localidad, y sus frutos -redondos, carnosos, pequeños y rojos- maduran a final de verano o en otoño. Se encuentra en la mayor parte de Europa, Asia y América boreal, en suelos silíceos y calizos, y tiene preferencia por collados y laderas pedregosas algo frescas de las montañas.

Es famosa por su uso para las dolencias del aparato urinario por su contenido en arbutina y metilarbutina, ambas sustancias inocuas que se mantienen como tales hasta que llegan a los riñones y entran en contacto con la orina, también sirve para el tratamiento de cálculos renales (como bactericida) y es buen diurético.

El uso de la gayuba como planta medicinal se remonta a lejanos tiempos en los países nórdicos, aparece como tal en el  siglo XIII en algún libro de plantas medicinales. El famoso viajero botánico Charles de l’Écluse la describe en 1576 y le parece que coincide por la descrita por Galeno como uva-ursi muchos siglos antes

Esto es sólo una parte de todo lo que podéis encontrar en nuestro huerto, así que… ¡continuará!