Salinas de Espartinas. Parte II

Continuamos con la incesante historia de las Salinas de Espartinas. Desde hace unos siglos el método de explotación es más industrial y conocido: el agua salobre se acumulaba en balsas expuestas al sol y posteriormente se obtendría la sal por evaporación y precipitación en las eras.

La sal se cosechaba durante el verano principalmente, el resto de meses se dedicaban a reparar los daños ocasionados por las lluvias y los corrimientos de tierras en las balsas, las eras y las canalizaciones.

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Estado actual de una de las balsas de Salinas Espartinas.

El siglo XVI representa la etapa de esplendor de la historia de estas salinas. Su localización en el centro de la Península era una ventaja frente a la sal marina cuyo precio, inicialmente más barato, encarecía los elevados costes del transporte terrestre. Además, se encontraba en una posición intermedia entre Toledo y Madrid, potentes mercados urbanos en expansión con una densa red de caminos y cañadas. Por otra parte, se llevó a cabo una importante mejora de las instalaciones durante el reinado de Carlos V, lo que supuso un aumento notable de la producción de sal.

Felipe II, obligado por las dificultades que padecía la Real Hacienda, estableció el llamado Estanco de la Sal: ordenaba incorporar al patrimonio de la Corona todas las salinas de los particulares, excepto las de Andalucía, regularizando su producción y beneficios (el Desestanco se decretaría en 1869 por las Cortes).

Al comenzar el siglo XIX, Espartinas producía un 50% menos que en el siglo XVI. Además, la construcción del ferrocarril a mediados de ese siglo acercó la sal marina a los consumidores madrileños. Por ello, Espartinas empezó a diversificar la producción minera; y así, en invierno se captaban los sulfatos sódicos (Glauberita y Thenardita) que eran sales aptas para la producción de vidrio, papel, jabón y blanqueantes.

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Visita a las Salinas de Espartinas con motivo del XIV Congreso Geológico Internacional, 1926. (Foto IGME)

Tras la Guerra Civil la producción fue dejando de ser rentable y a finales de los años sesenta, tras varios milenios de explotación, cesó la actividad salinera.

A la sombra de esta explotación minera, encontramos un conjunto rupestre formado por cuarenta cuevas. No se conoce el momento en que estas viviendas comenzaron a construirse, pero el hecho de estar en una zona donde, desde la Prehistoria tenemos constancia de la existencia de aguas salinas y de su aprovechamiento para la obtención de sal, hace pensar que fueron realizadas en función de esta actividad.

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Conjunto rupestre en Salinas de Espartinas.

Como el ser humano ha paseado, vivido y trabajado por este terreno del Parque Regional del Sureste desde los tiempos más remotos, en los alrededores de las salinas se han encontrado piezas líticas de sílex: cuchillos, lascas, etc. También ha ido perdiendo monedas que van desde el mundo romano hasta la época actual. Y durante la Guerra Civil, el frente se estabilizó en las Salinas de Espartinas, por ello han quedado algunos materiales de ese momento, como balas o restos de metralla.

Fuentes:

Programación Otoño 2020

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