Llanura de inundación

Si eres un visitante habitual de nuestra laguna o has venido estas últimas semanas a visitarla te habrás dado cuenta de la cantidad de agua que lleva el río Jarama. Aunque no es habitual, sí que es normal en esta época del año (finales del invierno, principio de primavera) ver el río con ese cauce. ¿Por qué?

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Comparativa del río Jarama en el mismo punto en diferentes épocas del año.

La respuesta es bien sencilla. Tras un invierno de nieve en la Sierra de Guadarrama y unas semanas de lluvias toda la Comunidad de Madrid es normal que todo el agua, procedente tanto de las precipitaciones como del deshielo, vayan ladera abajo haciendo aumentar el cauce del río. No sólo en lo que a volumen de agua se refiere, sino también a la superficie que ocupa la lamina de agua. Esta superficie potencialmente inundable debido a la crecida del río es a lo que se llama llanura de inundación. Esta llanura se inunda forma natural pero en muchos casos (como principalmente lo hace en el tramo del río Jarama) paralelo a la laguna, lo hace cuando las compuertas de algún embalse o presa abren para liberar agua, ya que sueltan una gran cantidad de agua en poco espacio de tiempo.

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Fuente: Pinterest.

Aunque la inundación de esta llanura es un fenómeno natural, no todos los años sucede de la misma forma y en el mismo tiempo, depende de como hayan sido las nieves durante el invierno y la lluvia durante la primavera (incluso a veces puede pasar en otoño en algún momento puntual). Lo que si se sabe seguro es que, tarde o temprano, se inundará. A lo largo del tiempo el hombre ha ocupado las llanuras de inundacion con sus construcciones y ciudades, lo cual, cuando un año es muy lluvioso puede provocar inundaciones e incluso perdidas muy graves.

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El tramo del río Jarama que recorre paralelamente a nuestra laguna esta ocupado por el bosque de ribera, uno de los cinco ecosistemas presentes en el Parque Regional del Sureste, y cuyos árboles amortiguan las inundaciones (álamo blanco, álamo negro, sauce, fresno y olmo) ya que están acostumbrados a tener parte del año sus raíces completamente inundadas y durante la mayor parte del año sus raíces en la orilla del río. Los conejos sin embargo, no saben bucear, y es en los días que la llanura se inunda, cuando mas se ven por el camino, a consecuencia de su huida del agua.

 

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Toallitas “momificadas” en las orillas del río Jarama.

El río nunca suele mentir y es en estos días cuando muestra sus vergüenzas. Bueno, mas bien las de las personas ya que, al crecer su caudal, arrastra toda la basura que no tiramos a la papelera y llega a las orillas del ríos. De manera natural, las raíces y las ramas de los árboles que componen el bosque de ribera actúan de barrera frente a la erosión provocada por los ríos en la llanura de inundación atrapando los restos de vegetación y materiales que viajan con el agua minimizando el impacto de las riadas. Por eso el problema se ve incrementado cuando talamos todos los árboles de la llanura de inundación: no hay barrera natural que frene al agua. Con la basura pasa lo mismo: queda atrapada en las ramas de los árboles del bosque de ribera y es cuando el río se ve mas sucio. Por su parte, la basura que viaja por el medio del río tiene otro destino: el mar. Por eso, cuando no tiramos la basura en la papelera, estamos contaminando los ríos y el mar que tanto nos ofrecen y en los que tanto nos gusta disfrutar.

El Sauce (Salix alba)

En los bosques de ribera del Parque Regional del Sureste encontramos una especie arbórea-arbustiva conocida como sauce blanco (Salix alba). Este árbol crece en zonas asociadas a cursos o masa de agua,  en terrenos arenosos y areno-arcillosos; por lo que se encuentra muy presente en las orillas de la Laguna del Campillo. Además, como soporta temperaturas muy bajas, lo podemos observar hasta los 1.900 metros de altitud.

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Detalles del Sauce blanco.

El sauce blanco puede alcanzar los 25 metros de altura, aunque es muy frecuente encontrarlo en porte arbustivo. Presenta un tronco erguido y corteza grisácea. Sus hojas son caducas, simples, alternas, lanceoladas u oblongo-lanceoladas, de margen aserrado y punta alargada, brillantes por el haz y de aspecto blanquecino y sedoso por el envés. Las flores nacen en primavera en largos filamentos llamados amentos. Los frutos son cápsulas que se abren al madurar y liberan las semillas envueltas en un tejido algodonoso que favorece su dispersión por el viento.

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Sauces blancos en la ribera del río. Fuente: arbolapp

Su madera, que es muy ligera, ha sido empleada para tejados, vigas, tornería, en molinos, toneles, para hacer arcos, aros, mangos de rastrillos, cerillas, palillos, esculturas, zuecos y piezas de ortopedia. Varias especies del género Salix, también conocido como mimbre, son utilizadas en cestería, la más utilizada es el Salix triandra, debido a su fácil cultivo y mejor calidad. Las ramas jóvenes de Salix alba, también son utilizadas en cestería aunque en trabajos más bastos.

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Sauce blanco Fuente: arbolapp

Al ser un árbol de crecimiento rápido y que produce un denso entramado de raíces fibrosas, se utiliza en restauración de riberas para la protección de los cauces de los ríos. Todas las especies de sauces contienen salicina, un compuesto precursor del ácido salicílico y por tanto del ácido acetil-salicílico o aspirina (nombre comercial), en la actualidad este compuesto se sintetiza químicamente, antes se utilizaban su corteza como febrífugos, tónicos, sedantes y antirreumáticos.

Fresno (Fraxinus angustifolia)

Esta entrada va dedicada a uno de los árboles que crecen en el bosque de ribera, uno de los 5 ecosistemas que encontramos en el Parque Regional del Sureste, debido a su necesidad de suelos húmedos cercanos a alguna fuente de agua. Se trata del fresno (Fraxinus angustifolia), un árbol de tamaño medio que puede llegar a medir 25 metros de altura.

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Detalle de las hojas, flores y fruto del fresno editado por la Comunidad de Madrid.

Sus hojas, compuestas e imparipinnadas, se pueden identificar fácilmente por la forma lanceolada de sus hojuelas que están dispuestas unas frente a las otras. Además sus bordes son aserrados y terminan en punta. Su tronco es ancho y corto, con la corteza gris y rugosa, y su copa suele tener forma ovalada con ramas erguidas y robustas.

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Ejemplo de hoja de fresno en el Centro El Campillo.

Los fresnos florecen al principio de la primavera y sus flores son pequeñas y rosáceas pero poco vistosas careciendo de sépalos y pétalos. Sus frutos, conocidos por el nombre de sámara, son aplastados y alargados con un ala que les permite “volar” para que, gracias al viento, la semilla pueda desplazarse largas distancias. Después de la floración echa las hojas nuevas, madurando los frutos al final del verano.

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Detalle de las flores del fresno.

Su madera es muy resistente y elástica, por lo que es común en la ebanistería. Proporciona una leña excelente, además de su carbón. Hoy en día es frecuente usar la madera del fresno para fabricar tacos de billar, bates, remos, etc. Además este tipo de árbol también es utilizado frecuentemente como especie ornamental. En el Parque Regional del Sureste, su uso se asocia a la ganadería de toro bravo, puesto que las ramas y hojas se podaban para el ramoneo del ganado; y como soporte tradicional de los nidos de cigüeña. Tradicionalmente el fresno ha sido empleado por sus usos medicinales, sus hojas combaten la artritis, la gota y tienen propiedades diuréticas y antireumáticas.

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Fresno (Fraxinus angustifolia)

Anímate y ven a pasear alrededor de la laguna de El Campillo y verás lo fácil que es identificarlos desde finales de febrero hasta el otoño, que es cuando pierden la hoja.

Bibliografía:

  • Guía de la naturaleza en el Parque Regional del Sureste. Grupo Naumani
  • Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares. Ginés López.

El majuelo (Crataegus monogyna)

El majuelo (Crataegus monogyna) o espino albar es otra de las especies que podéis encontrar en el Parque Regional del Sureste. Si os fijáis, de camino a nuestro centro El Campillo, veréis un magnífico ejemplar.

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Majuelo en flor

El majuelo espino albar es un arbusto o arbolillo de hasta 8 ó 10  metros de altura, aunque no solemos verlo más alto de 3 ó 4. Forma parte de la vegetación típica del bosque de ribera, uno de los ecosistemas del Parque Regional del Sureste.

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Detalle de las espinas del tronco del majuelo

Su tronco suele ser de color grisáceo, mientras que sus ramas pueden ser más claras. Éstas suelen acabar en fuertes espinas, que encontramos también en el tronco. Las hojas son de color verde, anchas y divididas en tres, cinco o hasta 7 gajos y las pierde en invierno. En cuanto a sus flores, suelen ser de color blanco y crecer en forma de ramillete. Desprenden un olor agradable y son muy llamativas, lo que justifica el uso de esta planta en ornamentación. Florece en marzo, abril o mayo.

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Detalle de las hojas del majuelo.

A parte de ser apreciado por sus bonitas flores, el majuelo es fácilmente reconocible gracias a sus frutos, que aparecen a finales de verano y principios de otoño. Éstos son de color rojo intenso y redondos, de tamaño similar a un guisante.

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Detalle de las flores del majuelo

A parte de su uso como planta ornamental, el majuelo se puede aprovechar de distintas formas. Por ejemplo, su madera es dura y resistente, y se utiliza en tornería y como combustible para fabricar carbón. Por otro lado, sus flores, una vez recogidas y desecadas, se usan para preparar un tónico contra las dolencias cardíacas. También se puede consumir en forma de tisana.

Fruto majuelo

Detalle de los frutos del majuelo sin madurar

Fuentes:

  • FONT QUER, Pío (2003): Plantas medicinales, El Dioscórides renovado. Ediciones Península, Barcelona, España
  • LÓPEZ, Ginés (2010): Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares, Ediciones Mundi-Prensa, Madrid, España

Bosque de Ribera

En el Parque Regional del Sureste podemos encontrar 4 ríos: el Jarama, el Manzanares, el Henares y el Tajuña, siendo el río Jarama el eje principal de todo el Parque Regional por el que discurre de norte a sur. A lo largo de ambos lados de los ríos se desarrolla el ecosistema que conocemos con el nombre de soto o bosque de ribera, a parte de este ecosistema podemos encontrar 4 ecosistemas más en el Parque: el bosque mediterráneo, los cortados yesíferos, las estepas cerealistas y los humedales.

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Bosque de ribera del río Jarama

Este ecosistema está formado principalmente por arbustos y árboles de hoja caduca que se disponen en bandas paralelas al cauce en función de sus necesidades hídricas y la capacidad que tienen de soportar avenidas o crecidas del río. En la banda más cercana al cauce podemos encontrar al sauce (Salix alba), seguido de los chopos o álamos (Populus alba y P. nigra), fresnos (Fraxinus angustifolia) y en la zona más alejada con menos humedad en el suelo encontramos a los olmos (Ulmus minor). En cuanto a los arbustos abundan los tarays (Tamarix gllica), los majuelos (Crataegus monogyna), escaramujos (Rosa sp.), zarzamoras (Rubus sp.), etc.

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Álamo blanco (Populus alba) en la ribera del río Jarama

Con respecto a la fauna en el ecosistema del bosque de ribera podemos encontrar como mamíferos más representativos el jabalí (Sus scrofa), la nutria (Lutra lutra), o el zorro (Vulpes vulpes); dentro de las aves podemos ver petirrojos, carboneros herrerillos, pájaro moscón, martín pescador, garzas, o diferentes pájaros carpinteros, entre otros.  También podemos encontrar algunas especies de peces, anfibios y reptiles así como multitud de insectos esenciales para el funcionamiento básico de toda la cadena trófica.

Los bosques de ribera han sufrido multitud de impactos y cambios a lo largo del tiempo por la presencia humana. El terreno donde se asienta el bosque de ribera es muy fértil por lo que el ser humano ha ocupado desde hace siglos esos espacios para la agricultura. Esto provoca que se de una alta probabilidad de contaminación por vertidos, plaguicidas y fertilizantes. Además de sufrir canalizaciones y encajonamientos de los ríos.

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Vegetación de ribera del Jarama a su paso por el Puente de Arganda

En los bosques de ribera se desarrolla un microclima particular, con un ambiente fresco y umbrío en su interior que atenúa y suaviza el clima de sus alrededores. Estos ecosistemas tienen una gran relevancia ecológica, puesto que nos aportan una serie de servicios ecosistémicos, funciones de gran importancia, estabilizando márgenes y orillas, mitigando los efectos de las crecidas y actuando a la vez como refugio y corredor natural para la fauna. Si a todo lo anterior sumamos su alto valor paisajístico, comprenderemos la necesidad de conservar y cuidar estos ecosistemas en el Parque Regional del Sureste.

El Olmo (Ulmus minor)

En los bosques de ribera del Parque Regional del Sureste encontramos una especie arbórea muy conocida: el olmo (Ulmus minor). Este árbol crece en la banda de vegetación del bosque de ribera más alejada del agua en suelos profundos y climas templados.

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Olmeda en el camino que recorre la laguna de “El soto de las Juntas”

El olmo tiene porte robusto y elevado, pudiendo alcanzar los 30 metros de altura. Sus hojas son caducas, simples, de borde aserrado, puntiagudas en el extremo y redondeadas, con base asimétrica, es decir, posee una de las mitades más desarrollada que la otra.

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Hojas y sámaras maduras en una rama de olmo.

Sus flores aparecen a finales del invierno (entre febrero y marzo) formando inflorescencias (flores agrupadas que nacen en un mismo tallo). Los frutos tienen forma de sámara con un ala que rodea por completo la semilla y pasan del verde claro y rojo alrededor de la semilla al pardo amarillento cuando van a caer del árbol en abril. El fruto madura diseminando sus semillas antes de que las hojas estén completamente formadas.

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Inflorescencias en las ramas de los olmos.

La madera del olmo, de color marrón clara, es fácil de trabajar, difícil de hendir y muy resistente a la putrefacción si se mantiene húmeda. Por su facilidad para ser trasplantado, ha sido ampliamente utilizado en construcción y ornamentación desde muy antiguo.

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Ramas de olmo repletas de sámaras inmaduras.

Desgraciadamente, este árbol se está viendo afectado por una enfermedad letal que ha diezmado su población: la grafiosis. Desde  principios de siglo XX (1918), cuando apareció por primera vez en Europa, la grafiosis de los olmos ha demostrado ser una de las enfermedades forestales más devastadoras que se conocen.

La grafiosis

En los bosques de ribera del Parque Regional del Sureste encontramos una especie de árbol muy popular: el olmo (Ulmus minor). Desgraciadamente, muchas veces son conocidos por una enfermedad letal que les está afectando y que ha diezmado su población: la grafiosis. Desde que hizo su aparición en Europa, a principios de siglo XX (1918), la grafiosis de los olmos ha demostrado ser una de las enfermedades forestales más devastadoras que se conocen. En la Península Ibérica el primer gran brote se produjo a principios de los años ochenta, y provocó la muerte de un gran número de pies.

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Ejemplar de olmo afectado por la grafiosis. Foto: Ayto Aracena

A veces, sobre el tronco y la corteza del olmo se pueden observar grabados realizados por el insecto transmisor de la enfermedad. Se trata un pequeño coleóptero, conocido vulgarmente como barrenador del olmo (Scolytus scolytus, Scolytus kirchi, y Scolytus multistriatus) que se instala sobre las yemas más tiernas y las muerde dañándolas irreversiblemente. La hembra deposita las huevos entre la corteza y el tronco formando galerías. Tras pasar la etapa de pupa, los insectos adultos van volando de un árbol al otro, transportando esporas del hongo que causa la enfermedad.

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Scolytus multistriatus, escarabajo transmisor de la grafiosis. Foto: Aravaceos

La especie de hongo que causa la enfermedad, el verdadero agente infeccioso, es Ceratocystis ulmi. Este hongo semiparásito desarrolla su micelio en los vasos conductores de la savia del árbol invadiendo el xilema y destruyendo sus vasos, interrumpiendo así el transporte hídrico y dejando el interior de las ramas con líneas o manchas de color oscuro. El aspecto a simple vista de los olmos afectados es enfermizo y amarillento con algunas ramas secas y hojas encorvadas. Todo ello se deriva en dos efectos principales: obstrucción de los vasos conductores y el envenenamiento de las hojas. Por último, como consecuencia, el olmo infectado termina por morir.

Galerías formadas bajo la corteza del olmo por las larvas de los escarabajos.

Para el seguimiento y la erradicación de la enfermedad se realizan programas de control basados en la realización de un estricto saneamiento del material de olmo susceptible de ser infectado. El tratamiento con insecticidas representa un método complementario tratando de prevenir la alimentación de los coleópteros sobre los olmos sanos. Después de que el uso del Dicloro difenil tricloroetano (DDT) fuese abandonado a finales de los sesenta, diferentes estudios en Europa y Norteamérica han encontrado que el metoxicloro resulta el insecticida más adecuado para proteger los olmos frente a esta alimentación. Además, el metoxicloro posee buenas características medioambientales: baja toxicidad para aves y mamíferos, no se acumula en los tejidos grasos y se degrada fácilmente en metabolismos no tóxicos. Sin embargo, resulta letal para la fauna acuícola por lo que es necesario tomar precauciones cuando se aplica en lugares próximos a hábitats acuáticos.

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Hojas de olmo afectadas por la grafiosis. Foto: Ayto Aracena 

Los olmos del Parque Regional del Sureste no han sido excepción y han sido afectados por esta enfermedad. Afortunadamente, podemos encontrar algunas zonas donde sobreviven algunos ejemplaremos como la conocida olmeda de Casa Eulogio, en las orillas del río Manzanares. Actualmente, la Universidad Politécnica de Madrid junto con otros cinco centros de investigación europeos están estudiando esta enfermedad.

Fuentes:

  • Guía de la naturaleza en el Parque Regional del Sureste
  • Parque Regional del Sureste
  • Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares

Senda por las lagunas de Velilla

Velilla de San Antonio es uno de los 16 municipios del Parque Regional del Sureste (PRS). Esta senda, que  comienza en el polígono industrial, rodea gran parte de los humedales del municipio. Desde el punto de partida podemos observar el primer ecosistema de los cuatro que se ven durante el recorrido: el ecosistema de humedal. 

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Laguna El Raso

La laguna de “El Raso”, es la primera laguna que vamos a poder disfrutar en esta senda; la cual está incluida en el Catálogo regional de Embalses y Humedales de la Comunidad de Madrid. Dejando detrás el polígono, continuamos por el camino de tierra de la izquierda para bordear la laguna. Pasearemos entre tarayes (Tamarix gallica), sauces (Salix alba) y árboles del paraíso (Eleagnus angustifolia), especie introducida, hasta observar el río Jarama a nuestra izquierda, dejando la laguna a la derecha.

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Río Jarama con los cortados yesíferos de fondo

Desde varios puntos del recorrido podemos observar otro de los ecosistemas del PRS, los cortados yesíferos. En este hábitat podemos encontrar poca vegetación pero muy característica debido a su aridez y salinidad, como el esparto (Stipa tenacissima) con el que se fabrican las alpargatas. Entre la fauna destacan el halcón peregrino (Falco peregrinus) o al búho real (Bubo bubo).

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Cormoran en el río Jarama

Más adelante en el camino, llegaremos a una valla metálica y a una bifurcación. Tomaremos el camino de la izquierda alejándonos un poco de la laguna y siguiendo paralelos al río Jarama. En este punto nos adentraremos en el tercero de los ecosistemas, el bosque de ribera, mientras caminamos bajo la sombra de chopos (Populus alba), olmos (Ulmus minor) y más tarayes. Tenemos el río a la izquierda, pero la laguna que tenemos a la derecha ya no es el Raso, si no otro conjunto de lagunas llamado Picón de los conejos. Continuamos hasta llegar a la siguiente bifurcación donde tomaremos el camino de la derecha.

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Laguna el Picón de los Conejos

Siguiendo por ese camino podremos observar el cuarto de los ecosistemas que veremos hoy, los cultivos cerealistas. Un poco más adelante habrá un camino a la derecha el cuál debemos tomar para volver, entre dos de las lagunas del Picón de los conejos hasta encontrar el camino inicial que nos llevará, a la izquierda, a la primera laguna El Raso.

FICHA DE LA SENDA

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Fuente: google maps

Distancia: 7 kilómetros.

Duración: 2:30 horas.

Dificultad: baja.

Ecosistemas: bosque de ribera, estepas cerealistas, humedal y panorámica de los cortados yesíferos.

Cómo llegar: Para acceder en transporte público hay que coger el autobús 341 desde Conde Casal, o el autobús 284 desde Avenida de América, ambos hasta la segunda parada de Velilla de San Antonio, Olivar con Federico García Lorca. Para llegar en coche el punto de partida es la c/ Manzanares en el polígono de Velilla de San Antonio.

Libélulas y caballitos del diablo

Seguro que paseando por los alrededores de nuestra laguna, has visto mil veces estos pequeños insectos que todos conocemos como libélulas. Éstos pertenecen al orden Odonata dentro de la clase de los Insectos, y realmente podemos distinguir dos subórdenes dentro de él, el 66% son libélulas (suborden: Anisoptera) y el 33% caballitos del diablo (suborden: Zygoptera). ¿Pero cómo los distinguimos si son tan parecidos? Pues sobre ellos hablamos en esta entrada de nuestro blog.

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Distribución de libélulas y caballitos del diablo.

Las libélulas, son más grandes y más activas que los caballitos del diablo, por lo tanto son más fáciles de observar; mientras que los caballitos del diablo son frágiles y de vuelo más corto. Vamos a explicar una serie de características diferenciales básicas para que nos quede más claro.

La primera de todas son las alas.  Tanto los caballitos del diablo como las libélulas (ansiopteros) tienen dos pares de alas, llamadas alas delanteras y traseras. En los caballitos del diablo (zygopteros) ambos pares son de igual tamaño, y cuando se posan pliegan las alas contra el abdomen. En las libélulas sin embargo, las alas posteriores son más grandes y poseen unos fuertes músculos lo que las hace mucho más ágiles al volar. Por lo que las libélulas se desplazan mucho más lejos que los caballitos del diablo y no pliegan las alas al posarse.

La segunda diferencia que podemos observar son los ojos, ambos tienen grandes ojos compuestos que sobresalen. Los ojos de los caballitos del diablo son más pequeños y están separados por un ancho que equivale a un ojo entre medias de los dos. Mientras que en las libélulas los tienen más juntos y son más grandes.

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En cuanto al cuerpo, el de las libélulas es más robusto y grande, mientras que el de los caballitos del diablo es más cilíndrico y esbelto. Generalmente los caballitos del diablo permanecen cerca del agua, por otra parte las libélulas pueden alejarse a grandes distancias del agua.

Respecto a la caza, los zigópetoros cazan presas estáticas (posadas) y  los anisópetoros cazan presas en vuelo.

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Libélula

Ahora que ya sois todos unos expertos sobre los odonatos, podéis salir al campo y fijaros con más detalle para a ver si los veis y los distinguís con facilidad.

Bibliografía:

Abril en El Campillo

Como vino avisando en los meses anteriores (febrero y marzo), la primavera terminó llegando y coloreando el camino de la laguna y el bosque de ribera. El verde de las sámaras de los olmos y los amentos de los chopos se transformó en el verde de las hojas, y el blanco de las flores de los almendros se transformó en el blanco de la “pelusa” de los chopos y de las flores de los majuelos.

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Majuelo en flor en el camino de acceso al centro.

Las  hojas del álamo blanco, álamo negro, los fresnos, los almendros, las sauces y los olmos terminaron por desarrollarse quedando todas sus ramas cubiertas por ellas.

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Fresno con hojas en el camino de acceso al centro.

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Álamo negro hembra de gran porte en el camino de la laguna.

Los amentos femeninos de los álamos blancos desarrollaron las semillas y cubrieron el camino con ese algodón característico que para muchos niños es como “si hubiese nevado”. Ese algodón, que no es el polen como mucha gente cree, son las semillas. De hecho, si os fijáis bien en ese algodón podréis ver puntos más oscuros. Esos puntos son las semillas. El algodón es un “paracaídas” que tiene la semilla para dispersarse con el viento.

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Amentos de álamo blanco con sus semillas a punto de caer.

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Lado del camino de la laguna de El Campillo cubierto por la “pelusa” de los álamos blancos.

Como en los chopos, los frutos del resto de especies arbóreas siguieron desarrollándose. La mayoría de los almendrucos ya han alcanzado un tamaño considerable y las sámaras de los olmos maduraron a principio de mes, cambiando de color, y cubriendo sus alrededores cuando caían.

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Almendrucos.

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Rama de olmo donde se aprecian las sámaras ya maduras y las hojas desarrolladas.

También llegó el turno de las flores de las jaras. El romero macho, con hoja muy parecida a la del romero, se diferenció de este con sus flores blancas. Y la estepa blanca nos volvió a sorprende con sus flores rosas.

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Jardinera de romero macho frente a la laguna de El Campillo, en uno de los lados del camino.

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Flor de con uno de sus polinizadores.

Y abril trajo consigo también una de las mayores sorpresas del Parque Regional del Sureste, la floración de las orquídeas de las que podemos encontrar, entre otras, Ophrys sphegoedes.

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Ophrys sphegoedes en el lado del camino de la laguna que está pegado al río Jarama.

La primavera te espera en el Parque Regional del Sureste. ¡Ven a descubrirla!