El Taray (Tamarix gallica)

En anteriores entradas os hemos presentado especies típicas que forman la flora del Parque Regional del Sureste de Madrid como son el olmo (Ulmus minor), la retama de bolas (Retama sphaerocarpa) o el junco churrero (Scirpus holoschoenus). Hoy queremos hablaros  de otra: el taray (Tamarix gallica).

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Tarajal en la senda de Soto de las Juntas

El taray  es un pequeño árbol o arbusto que puede alcanzar los diez metros de altura. Vive en ambientes húmedos, tradicionalmente salinos y en el Parque Regional del Sureste lo encontramos en los humedales de gravera y sotos de ribera. Su nombre en latín, Tamarix, era el nombre con el que los romanos se referían a esta especie. Se cree que su origen es africano o semítico, tal vez derivado de mārar (amargo), con el prefijo semita ta-. Es semejante al árabe vulgar taráj, de donde deriva el nombre español, taray.

detalle hojas con logo

Detalle de las hojas del taray.

Sus hojas son pequeñas, glaucas  y escuamiformes, es decir, hojitas diminutas de color verde claro y con forma de escama. Por otro lado, su corteza es áspera y de un color gris oscuro que se vuelve más rojo en los ramas. Estas últimas son delgadas, largas y flexibles. Sus flores son de rosadas a blancas y forman espigas largas y colgantes apareciendo de abril a junio formando frutos con forma de diminutas cápsulas donde se encuentran sus pequeñas semillas.

detalle ramitas con logo

Detalle de las ramas del taray.

Esta planta se utiliza por sus propiedades astringentes. Tanto sus ramitas con sus pequeñas hojas como su corteza, son empleadas para preparar un cocimiento hervido. Se toman varias tazas al día para cortar la diarrea y es mejor tomarla sin azúcar. También se dice que los magos de Persia tallaban sus varitas de adivinación en madera de esta especie.

flores con logo

Detalle de las flores del taray.

Fuentes:

  • Coord. FERNÁNDEZ, Manuel (2005): Guía de la Naturaleza en el Parque Regional del Sureste, Grupo Naumanni, Rivas-Vaciamadrid, España
  • LÓPEZ, Ginés (2010): Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares, Ediciones Mundi-Prensa, Madrid, España
  • STERRY, Paul, (2000): Flora y Fauna de España y del Mediterráneo, Lynx Edicions, Barcelona, España
  • FONT QUER, Pío (2003): Plantas medicinales, El Dioscórides renovado. Ediciones Península, Barcelona, España

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El Olmo (Ulmus minor)

En los bosques de ribera del Parque Regional del Sureste encontramos una especie arbórea muy conocida: el olmo (Ulmus minor). Este árbol crece en la banda de vegetación del bosque de ribera más alejada del agua en suelos profundos y climas templados.

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Olmeda en el camino que recorre la laguna de “El soto de las Juntas”

El olmo tiene porte robusto y elevado, pudiendo alcanzar los 30 metros de altura. Sus hojas son caducas, simples, de borde aserrado, puntiagudas en el extremo y redondeadas, con base asimétrica, es decir, posee una de las mitades más desarrollada que la otra.

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Hojas y sámaras maduras en una rama de olmo.

Sus flores aparecen a finales del invierno (entre febrero y marzo) formando inflorescencias (flores agrupadas que nacen en un mismo tallo). Los frutos tienen forma de sámara con un ala que rodea por completo la semilla y pasan del verde claro y rojo alrededor de la semilla al pardo amarillento cuando van a caer del árbol en abril. El fruto madura diseminando sus semillas antes de que las hojas estén completamente formadas.

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Inflorescencias en las ramas de los olmos.

La madera del olmo, de color marrón clara, es fácil de trabajar, difícil de hendir y muy resistente a la putrefacción si se mantiene húmeda. Por su facilidad para ser trasplantado, ha sido ampliamente utilizado en construcción y ornamentación desde muy antiguo.

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Ramas de olmo repletas de sámaras inmaduras.

Desgraciadamente, este árbol se está viendo afectado por una enfermedad letal que ha diezmado su población: la grafiosis. Desde  principios de siglo XX (1918), cuando apareció por primera vez en Europa, la grafiosis de los olmos ha demostrado ser una de las enfermedades forestales más devastadoras que se conocen.

Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid

Más de una vez,  recorriendo un bosque, un espacio natural o un jardín, te habrás quedado asombrado y sin palabras ante la presencia de un árbol original o con alguna peculiaridad. Otras, paseando por algún pueblo, habrás querido sacarte una foto junto al árbol de la plaza del ayuntamiento. Estos árboles que por su tamaño, su porte, su edad, su forma y/o su significado histórico, cultural, científico y/o sentimental pueden considerarse excepcionales y merecen algún tipo de reconocimiento.

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“Pantalones”, el olmo mas famoso del Real Jardín Botánico de Madrid. Tiene una altura de 34 metros y unos 220 años. Fuente: http://www.rjb.csic.es

 

Por ello, para conservar y proteger estos ejemplares excepcionales -que forman parte del patrimonio natural de la Comunidad de Madrid-, se creó en 1992 la categoría de “Árbol singular” mediante el Decreto 18/1992, de 26 de marzo, por el que se aprueba el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres y se crea la categoría de árboles singulares.

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Ejemplar de roble Quercus robur de 24 metros de alto y 0,8 de diámetro presente también en el Real Jardín Botánico de Madrid.

Todos los árboles protegidos bajo esta figura constituyen el Catálogo de Árboles Singulares. Este Catálogo incluye fichas de cada uno de los Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid, en las que figuran datos como el nombre científico y común del árbol en cuestión, su localización y una breve descripción del individuo acompañada de una fotografía del mismo.

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Tras la publicación de la Orden 68/2015, de 20 de enero, de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio se modifica el Catálogo Regional en la categoría de “Árboles Singulares” (ya sea para su ampliación al añadir nuevos ejemplares o por la eliminación de alguno debido a su fallecimiento), se establece un total de 257 árboles singulares en la Comunidad de Madrid. Tras esta modificación, no todos los árboles singulares pueden verse en la última edición del catálogo que aparece junto con el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flores Silvestres, pero sus fichas se están elaborando y se espera que se incorporen en poco tiempo.

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En la superficie del Parque Regional del Sureste se encuentra uno de estos árboles singulares: el Chopo de Don Sergio. Pero de su origen, localización y sobre la persona homenajeada, hablaremos en el futuro en una nueva entrada en nuestro blog 😉

 

Fuentes:

 

 

 

 

Marzo en el Campillo

Como ya contamos en una entrada anterior en este blog, el invierno no es sólo una estación fría y con pocas horas de luz. El invierno es una época en la que parte de la naturaleza se prepara para la primavera. Y eso es lo que ha seguido pasando durante este mes de marzo en el Parque Regional del Sureste. Por eso los principales árboles presentes en el bosque de ribera “campillero” han seguido con su incontrolable actividad cambiando de aspecto cada día que pasaba. Las flores del olmo se han dado prisa y ya hemos podido observar las primeras sámaras, es decir, sus frutos. De hecho, a finales del mes, gran parte del verde que se observa en el bosque de ribera es por las sámaras.

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Ramas de un olmo repletas de sámaras.

Los almendros, uno de los árboles mas “madrugadores”, continuaron su camino y durante este mes ya florecieron todos, las flores comenzaron a caerse y las hojas terminaron de   desarrollarse.

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Los almendros, con sus flores y sus hojas totalmente desarrollados.

En los álamos blancos, los amentos masculinos terminaron de desarrollarse, cayéndose muchos a lo largo del mes con algunos de los vientos.

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Ramas de un álamo blanco repletas de amentos.

De hecho, en palabras de los niños de los colegios que nos visitaron este mes: “el camino estaba lleno de orugas”. Y no les faltaba razón, ya que los amentos caídos en el suelo, con su forma alargada y ese color rojizo parecían un ejercito de orugas buscando un lugar donde esconderse.

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Amentos caídos en el suelo “aparentando ser” orugas.

Por su parte los amentos femeninos de esta especie comenzaron a verse por el camino de nuestra laguna durante este mes.

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Amentos femeninos del álamo blanco.

Además, las yemas foliares, comenzaron a formar las hojas.

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Distintos estadios de desarrollo de las hojas de un álamo blanco a partir de las yemas foliares.

Los álamos negros, con sus yemas ya desarrolladas en febrero, poco a poco fueron desarrollando sus amentos y también sus hojas.

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Amentos de un álamo negro.

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Detalle de las hojas de álamo negro, con sus característica forma de pica.

Los fresnos no iban a ser menos y a finales de mes algunos de ellos ya mostraban casi todas sus ramas llenas de sus imparipinnadas hojas compuestas.

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Pie de fresno con sus ramas llenas de hojas.

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Detalle de las hojas compuestas de los fresnos.

Y sin darnos cuenta, la primavera llegó, con muchas flores ya desarrolladas, pero con muchas sorpresas más por descubrir que os iremos contando en este nuestro blog.