Plantas medicinales en el Huerto Caracol (II)

Seguimos hablando de algunas de las plantas medicinales que encontramos en el Huerto didáctico Caracol del Centro El Campillo. En otra entrada, del 31 de octubre, ya os presentamos la hierba callera y la gayuba, así que hoy seguimos con dos nuevas:

  • Tanaceto (Tanacetum vulgare)
Tanaceto

Tanaceto en el Huerto Caracol

El tanaceto es una planta perenne, de las familia de las compuestas. Florece en verano, mostrando sus pequeñas flores amarillas agrupadas en corimbos aplanados. Normalmente se encuentra en riberas y otros lugares húmedos o frescos, en los valles pirenaicos y del norte del país, cada vez más rara a medida que avanzamos hacia el sur. En la Península Ibérica está aclimatada, alguna vez cultivada. En muchas ocasiones se usa como planta ornamental.

Su uso más destacado es como antihelmíntico, para combatir las lombrices intestinales (de ahí, otro de sus nombres: hierba lombricera) gracias a la acción de la esencia de tanaceto, sustancia que ingerida en cantidades superiores a 2 ó 3 gramos es tóxica. A parte de esta utilidad, se le atribuían o atribuyen otras facultades curativas y ha sido empleada como tónica estomacal y digestiva, carminativa, diurética, etc. Debido a todas estas virtudes, en el noroeste de la Península Ibérica la llaman triaca y aún se puede oír sobre ella:

Al lado derecho de mi casaca, para contraveneno llevo triaca“.

En pequeñas cantidades sus hojas pueden, incluso, tomarse en ensalada; no obstante, en la actualidad sus usos están casi olvidados y su venta prohibida.

  • Culantrillo de pozo (Adiantum capillus-Veneris)

CulantrilloPozo

Culantrillo de pozo en el Huerto Caracol

El culantrillo de pozo, también conocido como cabello de Venus por su parecido con una bonita cabellera, es un tipo de helecho con hojas que se asemejan al contorno de un abanico, en sus bordes maduran los esporangios a partir de mayo. Crece en las paredes de los pozos (de ahí su nombre), junto a las fuentes, en cuevas con goteras… por toda la Península Ibérica, aunque prefiere los suelos calcáreos.

Antiguamente, se usaba para conservar el cabello y acrecentar su salida y robustez, según la antigua tradición de que las plantas eran medicinalmente buenas para las afecciones del órgano al que se asemejan. Más comúnmente, se usa para combatir la tos y los catarros. Todos sus componentes son inocuos.

Como afirma Laguna y queda escrito en el libro Plantas medicinales: “[…]la llamaron adianto los griegos, porque aunque llueva sobre ella y se zahundan mil veces dentro del agua jamás se le pega una gota, sino siempre se muestra seca y enjuta […]. Dígolo porque el culantro de pozo, no pudiendo vivir sino por las fuentes y albercas, no admite jamás las aguas en sí, de las cuales es muy  sediento.“(Hecho apreciable en la foto superior).

Y recordad… ¡continuará!

Bibliografía:

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